domingo, 31 de enero de 2010

La Costa Rica que yo quiero

Al final de cuentas, puede que estás líneas no sirvan para mayor cosa, más que para un desahogo y una conciencia tranquila. Mis posibilidades de votar desde Francia son nulas, gracias al atraso que los señores diputados tuvieron al aprobar el nuevo Código Electoral, el cual me permitirá votar en el extranjero hasta el 2014, si así correspondiere.


Entonces, mis palabras puede que no sirvan más que para intentar, nuevamente, crear un poco de conciencia en quienes me leen. Y ¿qué mejor momento para hacerme entender que hoy, a una semana de las elecciones que decidirán los próximos cuatro años de mi amada pero maltratada patria?


La Costa Rica que yo quiero está muy lejos de ser la Costa Rica que tenemos. La patria que he dejado atrás se encuentra llena de ataduras, temores, actitudes dictatoriales, complicidad de intereses económicos entre empresas, medios y partidos políticos. Mi Tiquicia está envuelta en narcotráfico y delincuencia, esta última proveniente de la desigualdad más escandalosa que hemos sufrido en la historia, de acuerdo con el último Estado de la Nación.


Costa Rica no merece estar en la “mitad de la tabla” del índice de desarrollo humano de América Latina luego de figurar en las primeras posiciones de este ranking durante décadas, gracias a políticas solidarias y a un Estado que era el motor de una interesante movilidad social y garante de la protección a una de las clases medias más fuertes del continente americano.


Mi país es hoy víctima del abuso ecológico al servicio de grandes intereses. Una economía que parece estable pero que puede ser víctima en cualquier momento del desempleo o una fuerte inflación, pues más que de nosotros mismos, dependemos de la inversión extranjera directa (la que llega y la que permanece en el país) y de los movimientos macroeconómicos vinculados con Tratados de Libre Comercio injustos y nada solidarios.


En fin, la República que me vio nacer sufre hoy el desinterés de un pueblo que se acostumbró a vivir medio acomodado - medio viviendo al filo de la navaja. Una sociedad hipócrita, mediocre, que se conforma con “mejenguitas” los fines de semana, las “birras” de las fiestas, los chinamos, los intrusos, las estrellas, las noticias amarillas y rojas, los “chirriches” y la “chica hot” en la portada de no pocos medios impresos.


El contexto se presenta magro: un statu quo que parece favorecer el adormecimiento y el “port’a mí”, medicina que nos han recetado durante décadas la clase política y empresarial para favorecer sus propios intereses y el alma del subdesarrollo, de la cual tampoco queremos salir. Como pueblo, somos los primeros culpables de esta situación, como lo he argumentado en otras oportunidades.


Desde que recuerdo, prácticamente todos los ex presidentes llamaban a un cambio en el momento de su elección… pero el cambio nunca llegó. Cada uno propuso un país de ensueño, con soluciones eficientes y prevalecientes… pero las soluciones nunca llegaron. Y todos estos resentimientos acumulados han servido para que casi un 40% del país se desencante de la política. Y por supuesto, es la juventud la principal afectada, nosotros los que, a Dios gracias, nos encontramos ya lejos de la negativa influencia de la guerra civil de 1948 que dividió el país en dos y que lo carburó por años en términos políticos. Dicha coyuntura sirvió para que los partidos políticos tradicionales volcaran la voluntad del pueblo hacia sus intereses más sirviéndose de los dos colores de una bandera que por las propuestas de cada candidato. Y aún así, reconozco que de ambos bandos salieron líderes que beneficiaron al país y lo colocaron como ejemplo ante el mundo.


Pero evidentemente las cosas ha cambiado: un ex presidente en la cárcel y otro a punto de asumir un juicio que, presiento, lo llevará al mismo destino. Un gobierno del cual se desprenden, fácilmente, más de quince escándalos graves de corrupción o de mal manejo de recursos. Y lo peor de todo, un presidente que cuenta con los primeros síntomas la pandemia política más reciente en América Latina “una dictadura democrática”. Los ejemplos sobran: el reciente nombramiento de la señora Villanueva como vicepresidenta de la Corte Suprema de Justicia, de la ex diputada del PLN y allegada a los Arias, Ofelia Táitelbaum, como defensora de los habitantes o de Laura Chinchilla como futura receptora a distancia de las órdenes que le llegarían desde Rohormoser en caso de que alcanzara la presidencia.


Todo esto forma parte de la intromisión del actual mandatario en el 2004 ante la Sala Constitucional para forzar la posibilidad de su reelección, así como sus berrinches contra los (pocos) medios que no publican o dicen lo que él piensa o quiere y ni se diga de sus repugnantes insultos a la Constitución. De estos ataques y medidas, cualquier ser pensante con un poco de malicia podría desprender un deseo concentración de poder al estilo Chávez, Uribe u Ortega. Este último podría obtener su reelección utilizando exactamente la misma medida que usó nuestro bien ponderado Premio Nóbel de la Paz (hasta vergüenza me da escribir eso…): acudir a la Sala Constitucional de su país para brincarse el proceso legislativo y que sus amigotes le hagan el favor de pasarle el proyecto.


Entonces, ¿cómo lograr una Costa Rica diferente? ¿Es acaso posible soñar con un país más justo y próspero, donde la corrupción – en todas sus dimensiones – sea exterminada o al menos aminorada y una nación más próspera comience el avance hacia un futuro más prometedor que el actual? Personalmente, lo creo posible. Y lo creo porque, como Santo Tomás, he visto primero. El mejor ejemplo me lo ha dado el “viejo continente”, del cual he aprendido que el subdesarrollo es un asunto de mera mentalidad, por encima de indicadores, tasas, desempleo, inflación o recesión. El subdesarrollo tiene que ver con la actitud con la que cada uno de nosotros decide enfrentar su vida y cooperar con la sociedad.


Lo anterior me permitiría decir que, por supuesto, en Costa Rica hay mucha gente que tiene una mentalidad desarrollada y emprendedora (no confundir por favor con egoísta y lucrativa). En mi país, a Dios gracias, aún existen los buenos seres humanos, quienes pudiendo dejar de lado diferencias ideológicas, religiosas, culturales o sociales, están dispuestos a cambiar esta realidad.


Pero este cambio hacia la luz no puede darse si los primeros servidores públicos, es decir, los presidentes y sus ministros, no toman en serio su función y adoptan estrictas medidas de congruencia y honestidad, dando el ejemplo al resto de mortales. ¿Cómo creerle pues a un partido político, cuyo presidente decreta de interés nacional la explotación malsana de una mina ubicada bajo un bosque tropical? ¿Cómo confiar si hemos visto que avionetas, fuentes acuíferas, y dineros que debían servir para construir casas han sido utilizados en sabrá Dios qué fines?


Esas son las principales razones por las que mi inexistente voto no sería nunca para los Arias o cualquiera de sus marionetas. Mi país, mi Costa Rica, no merece más de esto. Aclaro de paso que no se trata simplemente de un berrinche antiliberacionista. Si en ese partido hubiese alguien con una actitud diferente, sería igualmente valorado como el resto de candidatos.Y por eso, al buscar entre los candidatos propuestos, el que más se acerca al proyecto país que tengo en mente es el propuesto por el Partido Acción Ciudadana.


La Costa Rica que yo quiero debe entonces regir sus riendas con honestidad, transparencia y austeridad. Mi país debe entender que su desarrollo implica un cambio en la forma de vida que hasta hoy estamos acostumbrados a tener. Una nación que dedique más esfuerzos a sus agricultores, a su clase media, que evite el despilfarro en cosas innecesarias y que invierta ese dinero en proyectos de importancia impostergable. La Tiquicia con que sueño debe tener pluralidad de voces y un poder que se controle a sí mismo desde las instancias que fueron creadas para ello. Un país próspero en ecología y turismo, sectores que se apoyen mutuamente pero siempre prevaleciendo el primero. Quiero una patria que fomente las inversiones tecnológicas pero también una producción industrial autóctona que promueva la investigación y el autoabastecimiento de productos, máquinas y servicios.


Una educación que fomente cada vez más el criterio y deje de lado la memoria, un sistema de ayuda social que no solo regale casas como confites sino que produzca proyectos para las personas de escasos recursos de modo que les permita vivir dignamente y con seguridad laboral.


En fin, sueño con que Costa Rica vuelva a tener un estado solidario que le permita a sus agricultores tener el apoyo estatal para poder sembrar arroz, frijoles y maíz que serían consumidos por los casi 5 millones de personas que habitan en nuestra tierra – un mercado bastante rentable, diría yo -. Anhelo un país con menos delincuencia, leyes más efectivas que severas, con un combate más serio al narcotráfico pero también con estrategias económicas que permitan reducir la desigualdad, primer factor de incidencia en la inseguridad ciudadana y con una integración social más seria de los sectores desfavorecidos.


Esa es la Costa Rica que yo quiero, la cual se parece mucho a la Costa Rica que quiere Ottón Solís. Es por eso que mi voto el domingo 7 de octubre sería para él en caso de que lo hubiese podido hacer efectivo. Pero ya que no puedo votar, les ruego a todos ustedes que se han tomado la molestia de leer este texto, que apoyen las ideas de este candidato. No es que yo lo crea tampoco perfecto. Son bien conocidos su terquedad, arrogancia y desplantes con la prensa, pero creo que de todos los posibles, Solís es quien mejor podría llevar las riendas del país hacia un destino más feliz del que hoy tenemos, a pesar de que, lo tengo claro, su gobierno tampoco será perfecto ni mucho se podrá avanzar mientras las actitudes mezquinas se mantengan en el alma nacional.


Démosle la oportunidad al PAC de ver si como ronca duerme. Ya hemos visto lo que los gobiernos del PLN y en PUSC han hecho con el país año tras año y no quiero ni imaginar lo que la llamada derecha extrema del Movimiento Libertario podría causar en nuestro pueblo. El PAC y su alianza con el ex presidente Luis Alberto Monge y algunos partidos minoritarios, demuestra unión, diálogo y preocupación por el momento histórico en el que vivimos.


Es el momento de que el pueblo costarricense abra los ojos y se dé cuenta que, definitivamente, existe otra manera de gobernar.


Por una patria mejor.

viernes, 1 de enero de 2010

2010: un año para la esperanza

El mismo teclado y monitor, al igual que la silla y la misma lámpara a media luz que ilumina la salita de la computadora. Estoy exactamente en la misma posición de hace 365 días. De hecho, si el 1° de enero del 2009 hubiera tenido una bola de cristal que me hubiera dejado ver solo este momento, me hubiera desmotivado mucho. Hubiera significado que mi esfuerzo de años y años no sirvió y que mi sueño francés se derrumbó.


Hoy, al ser las 2:50a.m. del primer día del 2010 continúo con mi tradición del blog madrugador del año. Pero el de este año es, por mucho, el más regocijante, el más satisfactorio y el más merecido. Así lo quiso Dios, así lo forjé yo y así lo permitieron las condiciones que me rodean.


Si tienen tiempo de echar una ojeada a los comentarios 2009 y 2008 verán que el negativismo hizo gala en mis líneas. Pero como me lo dijo Oscar, un gran amigo ayer, después de la tormenta viene la calma, o como también lo dice Daniel Poli en una de sus canciones, por oscura que sea la noche siempre vuelve a amanecer. Todo parecía ir mal aunque siempre hubo destellos de luz que me motivaban a seguir adelante. Hoy la situación es completamente diferente. Porque este 2009 que pasó no se me borrará nunca de mi mente. Prácticamente todos ustedes conocen la razón: logré entrar a un postgrado de la Universidad de Strasbourg después de 12 años de soñarlo. Pero “suave un toque”, todo esto se dice rapidísimo: me costó tres años de Alianza Francesa, siete de ser estudiante de la Universidad de Costa Rica (con tesis incluida que en los últimos dos años fue un verdadero martirio) y pasar por algunas experiencias injustas en ciertos medios de comunicación que quedarán innombrables.


Mi mayor logro personal, como ya lo describí en mi comentario “Crónicas de un sueño hecho realidad” tuvo un camino tortuoso. Mi ilusión francesa inició el 29 de enero del año pasado. El sol despuntaba en el horizonte desde el avión, cual si fuera un mensajero de buenas nuevas que no serían comprendidas instantáneamente. La aventura comenzaba. O mejor dicho la locura, la quijotada de este demente que quería luchar contra sus molinos de viento.


Mi instantánea llegada a Grenoble, con los Alpes del sureste de Francia detrás de la primera casa donde residí, fue también un enamoramiento a primera vista. Pero el lecho de rosas acabaría rápidamente. Ciertas costumbres y comentarios de las personas mayores donde vivía me dejaron saber que no iba a ser tan fácil como me lo imaginaba. Sin embargo, hay que ser justos y reconocer que ellos me tendieron la mano. Tampoco fue sencillo que, justo 15 días después de mi llegada, recibiera la triste noticia de la muerte de un tío político, quien ya se encontraba desahuciado desde mucho antes de mi viaje.


Pero la muerte se ensañó conmigo y mi familia: otros quince días después, una nueva noticia fúnebre me sacude con más fuerza, pues mi tía mayor pierde su vida de forma sorpresiva luego de un breve lapso de alzhéimer y de cierto problema de circulación en las piernas. Si ya el hecho es duro, recibir este tipo de información a la distancia es un triple golpe: tristeza, soledad e impotencia.


Además, este tico – alajuelense, acostumbrado a temperaturas de 26 grados, llegó en pleno invierno, un frío enemigo a vencer. Lo hermoso fue que ante tanto inconveniente, yo vivía el día a día intensamente, como nunca antes lo hice, con una ilusión forjada con mucho esfuerzo. Grenoble fue mi primera parada, con sus montañas nevadas que aún hoy me hacen falta.


Quizá el segundo gran inconveniente fue la socialización. Aunque ya estoy acostumbrado a los cambios (tres grandes mudanzas y nueve centros educativos en mi corta vida de 26 años así lo demuestran), el estar totalmente solo frente a una sociedad y un continente nuevo no era un obstáculo menor. Y me costó un mundo. Pero de nuevo la gente de fe me ayudó y rápidamente logré solucionar con ellos el problema. ¡Gracias Dios! Pero también la música latina, las noches de salsa y un espíritu abierto me permitieron rápidamente superar este muro. Además, las diarias conversaciones con mi familia gracias a la maravilla del Skype y el descubrimiento de Twitter (porque el 2009 también fue el año de Twitter en mi vida) me hacían sentir como si nunca hubiese dejado esta tierra montañosa donde me encuentro hoy.


Pero sin duda “la portada” de mi resumen personal del año, fue exactamente hoy hace seis meses. El 1° de julio del 2009, recibí lo que hasta ahora es la mejor noticia de mi vida: había sido aceptado para una maestría en periodismo en la Universidad de Strasbourg. Cuando ya la esperanza estaba casi perdida y yo creía que no sería posible, pues me sentía agotado y harto de fallos y retrocesos, el Centro Universitario de Enseñanza del Periodismo (CUEJ por sus siglas en francés) decide meterme en la honrosa nómina de los admitidos. Dios… ¡qué alegría! Sentía como una botella con contenido gaseoso que ha guardado presión durante años y de pronto, en un momento súbito, ese corcho se destapa haciendo un ruido fuerte. Así sentía mi alma. Un orgullo inexplicable, inimaginable…


Sin embargo, no pasó mucho tiempo para darme cuenta de que la cosa no iba a ser tan fácil. Después de una estadía en Costa Rica para cargar baterías, en setiembre vino la puesta en marcha de los cursos, clases en francés, momentos cálidos y fríos con mis compañeros y algunas pocas noches de soledad en mi pequeño apartamento de la residencia Gallia, en Strasbourg. No gente, no fue fácil. ¿Debo decirlo en pasado? Más bien en presente y sobre todo, en futuro. No será simple. Eso de escribir artículos en francés, demostrar mi aptitud para haberme ganado este puesto y enfrentar un sistema de aprendizaje bastante distinto al que estamos habituados no es nada regalado. Incluso, por primera vez tuve que llevar mi resistencia al máximo y hacer cuatro exámenes el mismo día. Pero también yo tenía muy claro que la dificultad iba a abundar.


Fui a Francia a joderme, a complicarme, pero también a liberarme. Nunca me sentí tan dueño de mi vida, tan suelto para opinar sobre lo que sucede en el país como ahora, lejos de la podredumbre que envuelve a la mayoría de medios de comunicación nacionales y de sus intereses económicos. Sin embargo, y con dolor lo digo, parece que mientras mi vida personal va en un camino ascendente, la vida del país se dirige hacia la debacle. No voy a ponerme ahora a detallar los asuntos políticos que tanto me hacen rabiar desde la lejanía y que se convierten en mi mejor remedio contra el mal de patria allá en Alsace. Eso quedará para otro comentario. Lo que deseo dejar claro es que tanto chorizo, tanto descaro y tanto control “arístico” me tienen harto. Los políticos de siempre intentan dejarse el poder (y el dinero), ¿la oposición? inservible y dividida y, para colmo de males, un pueblo olvidadizo y mediocre, son la mezcla perfecta para una situación que se asemeja mucho a la que viven ciertos gobiernos pseudo democráticos en América. Ya hablaremos de esto en pocas semanas.


Deportivamente, si no hubiera sido por el honroso cuarto lugar de la Selección Sub 20 en el mundial de Egipto, el brillante papel que hace Bryan Ruiz en su equipo holandés y el reciente título de Hanna Gabriel en la CMB, nuestro año hubiera sido otro digno candidato al olvido. El tico sigue con sed de ídolos y así lo demuestra el reciente

caso del chiquillo que participó en Latin American Chorizo (quien como todos sabemos logró el segundo lugar a punta de mensajes de texto), mientras que la selección mayor quedó literalmente a 20 segundos de ir al Mundial, dos ejemplos que enmarcan la frase que le escuché a alguien decir “los ticos siempre quedamos a cinco céntimos pa’l peso”.


¿Qué traerá este 2010? Es por mucho el año que más cosas positivas promete desde su inicio en mi historia de vida. No me atrevo a tirar las campanas al vuelo, pero se viene la práctica en Radio Francia Internacional (RFI) en español en marzo y abril, donde haré lo posible por dar una buena impresión y tener así más posibilidades de empleo luego de terminada la universidad. Pero para esto, necesito urgentemente ganar mi permiso de conducir, una piedra en el zapato la cual había rehusado sacar desde hace tiempo. Pero llegó el momento y ahora no puedo liberarme de ello.


Además, el año empieza con una gran alegría: mi hermano se casa con una chavala muy simpática, lo cual nos regocija a todos los miembros de mi familia nuclear. En l

o personal, como dije, el 2010 parece ser un año lleno de posibilidades. Lástima que a escala política no pueda decir lo mismo: el presagio de cuatro años más de los Arias en el poder, con su títere Laura Chinchilla, ensombrecen el horizonte patrio. A nivel mundial, Copenhague fue una farsa y ahora no visualizamos qué puede salvar nuestra existencia, la cual es la primera y verdadera amenazada más allá del planeta o la ecología. Como le leí a alguien por ahí, no es la Tierra la q está bajo fuego: somos nosotros, los seres humanos, los causantes de esta auto tragedia.


En fin, todavía hay mucho “brete” por hacer. La situación no ha cambiado nada desde el comentario del 2006, en el que pensé sobre cómo vivirían el año nuevo los indigentes que no tienen dónde dormir o qué comer. De hecho este mundo va cada vez peor y nuestra especie se amenaza su propia extinción. Pero la esperanza existe, permanece e ilumina. Si no fuera por ella, esto habría caído ya en la hecatombe.


¡Gracias Dios por lo que me diste, y gracias por lo que me pediste en este 2009!


Un 2010 lleno de oportunidades nos espera. Solo hay que ir por ellas.


Pablo.


P.D: este año se celebra el 30 aniversario del martirio de Monseñor Óscar Arnulfo Romero. Sin duda, otro motivo más para festejar. A ver si el Vaticano se deja de hacer el sordo y empezamos la merecida beatificación de este ejemplo de obispo!

lunes, 14 de diciembre de 2009

Que alguien defienda a la Defensoría!


Desde la lejana Estrasburgo clamo al espíritu cívico costarricense (si es que queda) para que Costa Rica se espabile y se dé cuenta de la última jugarreta de los Arias: el casi seguro nombramiento de Ofelia Taitelbaum como nueva "Defensora" de los Habitantes. QUE ALGUIEN DEFIENDA A LA DEFENSORÍA!

Rapidamente, porque tengo exámenes semestrales mañana, quiero hacer un llamado a toda la gente, pero en especial a aquellas organizaciones que se dicen cívicas pero que solo se manifiestan cuando les tocan sus convenciones colectivas o sus derechos privilegiados. QUE COSTA RICA VAYA A LA ASAMBLEA LEGISLATIVA Y LE DIGA UN NO ROTUNDO A LA CANDIDATURA DE OFELIA TAITELBAUM!

Muy ligado a mi último blog y como lo señalaba hace pocos minutos en el twitter: si Taitelbaum llega a la Defensoría y se queda, el único y verdadero culpable de tan nefasto hecho será el pueblo costarricense, por no reaccionar cuando el momento apremiaba, tal como sucedió en muchas otras veces.

Lo de Taitelbaum es un menosprecio total de los Arias al pueblo. Es una muestra más de que, para el gobierno central lo importante es, valga la redundancia, controlar las instituciones de control, para que, ya nadie los pueda detener. En otras palabras, una muestra más de su visión de Costa Rica como su feudo, como su finca.

La Defensoría es la pieza que faltaba en el engranaje de los Arias para echar a andar su maquinita. Hace rato tienen en la bolsa al TSE que los deja, salvo excepciones contadísimas, hacer lo que quieran (y cuando no los dejan igual lo hacen). Hace tiempo tienen a la Contraloría de su lado, ni se diga a la Sala IV y a cuanto tribunal existe en este país.

Incluso Armando González, el jefe de redacción de La Nación lo dice en una de sus columnas. Y ojo, que don Armando no es ningún chavista ni menos troskista. Todo lo contrario. Bien le conocemos sus posturas derechistas y libertarias. Pero es que esto no se trata de posturas políticas. Se trata de defender la soberanía del pueblo y la institucionalidad del país, porque sí, aún queda algo por defender!

El gobierno nos está metiendo el gol como siempre: escoge la Navidad, el fin de año, el olor a tamal, a juego de pólvora y la sensación de aguinaldo para bailarse a los ticos... y los ticos simplemente les siguen la corriente. Dónde están los sindicatos y Albino Vargas? Dónde están los famosos comités patrióticos (si es que todavía existen). Dónde están los candidatos de izquierda y de centro izquierda manifestándose en frente de la Asamblea? Si realmente quisieran hacerle daño a la candidatura de Laura Chinchilla, me parece que este es el momento idóneo para desenmascarar las intenciones de los Arias e intentar que el pueblo se dé cuenta de lo que el gobierno intenta hacer... si es que aún tiene esa capacidad.

Yo estoy muy lejos y todavía no puedo hacer nada gente, pero ustedes que están allá sí pueden! Llamen, manifiéstense, hagan sentir su voz! Es una vez más la institucionalidad democrática la que está en juego y nuestro último bastión, el mismo que tan bien defendió doña Lizbeth Quesada.

Creo que si hay un momento para una marcha con sentido o para una manifestación por la avenida segunda, es ESTE.

Gracias.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Un puente llamado Costa Rica


La analogía es más que clara. Sin un buen mantenimiento durante décadas, soportó antiguas estructuras que no fueron reemplazadas. Componentes maltratados y abusados por años y años, víctimas de la negligencia de sus encargados y supervisores, los dos cayeron. Los viejos soportes no resistieron y ambos se vinieron al vacío.


Es evidente que me refiero al tristemente famoso puente del Tárcoles… y de nuestro país. El puente no es más que una pequeña muestra, un microcosmos de nuestra realidad nacional. Realidad que aún desde lejos no puedo dejar de seguir, porque, para bendición o maldición, el tico nunca deja de amar a su tierra.


La reacción inmediata es buscar a los culpables y crear soluciones para que nuevas caídas se repitan. Aparecen de primero los que están primero. No es redundancia, así lo dicta la democracia. El gobierno es quien debe dar explicaciones antes que cualquier otra persona… o dejar el puesto. Sin embargo, ¿quién exige a estos señores eficiencia y prontitud? Desgraciadamente, la respuesta no es el pueblo.


No es que quiera excusar al gobierno de los Arias de tanta mediocridad, chorizo, abuso e hipocresía. Pero es que mi sociedad da tanta lástima y miedo como el estado del viejo puente sobre el Tárcoles. Llena de problemas y daños, se conforma con remiendos cada cuatro años sin que a nadie se le pase por la mente exigir calidad a quienes están a cargo.


Al tico le encanta vivir “raspando la olla”, revolcarse en su mediocridad, tener plata en la billetera (aunque le deba la vida al banco), celular en la bolsa, poder ir de compras (por lo menos a Mi Pequeño Mundo), ver y leer la basura que ofrecen los medios, “tirarse” las mejengas los domingos y por supuesto, la birra de cada fiesta.


“Con una sociedad así no cuesta hacer chanchuyos”, parafraseando una frase muy diferente dicha por Monseñor Oscar Arnulfo Romero (“con un pueblo así, no cuesta ser obispo”). Lo siento y lo lloro, pero los primeros culpables somos nosotros mismos y nuestra mentalidad de tercer mundo, el valeverguismo, el “port’amí” y la ley del mínimo esfuerzo.


Francia está muy lejos de ser el paraíso perdido. Es increíble que aquí en los bancos haya que sacar citas a veces de 3 ó 4 días para abrir una cuenta. Los trámites burocráticos pueden ser más engorrosos que en Tiquicia. Y la ineficiencia alcanza en algunos casos a la empresa privada. Pero si hay algo que le admiro a los galos es su temple para reclamar, su insistencia histórica.


Hace unas tres semanas, Jean Sarkozy, el hijo de Nicolas Sarkozy, fue propuesto como presidente del Establecimiento Público de Planificación de la Defensa (EPAD en francés). La respuesta de la mayoría del pueblo fue inmediata y contundente: NO. Aquí no se toleraría el nepotismo. Y hubo muchos que alzaron la voz y dijeron que el gobierno francés manejaba las cosas como un país subdesarrollado, que parecía una república bananera (para mi sonrojo y vergüenza, recordaba que el ministro de la Presidencia en la “Costa Rican Banana Republic” es el hermano del presidente). Twitter, los blogs, varios medios y otros sitios de Internet se convirtieron en trincheras. ¿El resultado? El mocoso de 23 años tuvo que ceder – al igual que su tata – y hasta ahí quedó el asunto.


¿Por qué los aburro con esto? Porque estos días he recordado que a todos nos agarró tarde para reaccionar. Si queríamos hacer valer nuestra constitución, debimos habernos tirado a las calles en el 2004, cuando la Sala IV admitió la reelección de ese señor que ahora es presidente con un fallo inconstitucional. Nunca supimos tampoco qué pasó con el último corte del Tribunal Supremo de Elecciones durante la mañana del lunes 6 de febrero del 2006… ya es mejor no saberlo para no llevarnos colerones.


Si en algo estoy de acuerdo con los últimos gobiernos es que todos les echan la culpa a los anteriores de los males del país. ¡Bola de inútiles! Ninguno ha podido hacer algo decente y rescatable por el país… pero de nuevo, es el mismo pueblo el primer responsable, un pueblo permisivo, de doble cara.


Este domingo, un cura al cual considero mi amigo me envió su infaltable comentario dominical. Él contaba que se encontró en Roma con un viejo conocido al cuál le preguntó por qué los italianos se aguantaban la doble moral, la corrupción y el descaro de Berlusconi. “en el fondo hay muchos italianos que querrían vivir el mismo grado de corrupción de sus gobernantes” dijo el compa. La respuesta es 100% adaptable a nuestro país.


Ya estoy harto de “ahijadas presidenciales” que quieren convertir la democracia en una dinastía, de avionetazos, de minas a cielo abierto, de insultos del presidente a la Constitución y de platinas que no se arreglan. Estoy cansado de chorizos ambientales, inmobiliarios, memorandos soberbios y antidemocráticos, de tratados de libre comercio que van a acabar con el estado solidario y de partidos de oposición complacientes e inactivos, con políticos desgastados o aprovechados que no atraen porque su discurso es incongruente con sus acciones.


Me putean los ministros bocones que abren el hocico para luego no decir nada, los gobiernos que se solidarizan con pueblos afectados por desastres naturales pero al final no les dan dinero para levantarse. Me agüevan los bloqueos, los sindicalistas egoístas que andan buscando cómo sacan provecho de su desproporcionado poder, la policía corrupta que le sigue el juego al narco, los pescadores que cambiaron el pescado por la droga.


Me da pereza un país que se auto paraliza con presas todas las mañanas, un sistema de transporte público ineficiente y trasnochado, calles llenas de delincuentes que se encuentran representados en todos los estratos sociales, una jerarquía eclesiástica que sigue soñando con privilegios en lugar de dirigir su mirada donde manda el Evangelio y una selección de fútbol que pierde su clasificación al Mundial a 30 segundos de terminar el último partido.


Pero todo es parte de lo mismo. El puente se nos cayó. Y parece que no hay nadie que lo reconstruya porque su misma estructura quiere quedarse hundida, en la misma agua sucia donde abundan los cocodrilos.



miércoles, 2 de septiembre de 2009

Carta abierta a la PJVR en sus 10 años

Alajuela, domingo 30 de agosto del 2009

Llovía suavemente en esa tarde del 28 de agosto de 1999. Yo no puedo presumirles haber estado en aquella reunión en el Aula Magna, porque en ese momento me encontraba con mi grupo de confirmación, justo en la clase del frente, del cual ese día solo llegó la mitad… el resto se encontraba con Jaime, futuro coordinador de Pastoral Juvenil, reunidos planeando las bases esta nueva agrupación que prometía ser un dinamizador de la evangelización juvenil en la parroquia.

Poco tiempo después, supe que mi camino era unirme a mis confirmandos en la lucha por levantar (después de varios intentos fallidos) una Pastoral Juvenil parroquial, que cumpliera con las exigencias de los muchachos y que permitiera mostrar un Dios más cercano, más alegre, más juvenil.

Admito que no estábamos bien formados. De todos los que comenzamos esta locura, solo Jaime y yo habíamos sido confirmados. El resto eran muchachos de la generación 99 que venía llegando de los retiros y quienes, con muchas ganas, tomaron la misión de llevar adelante este gran proyecto.

Diez años han pasado desde ese momento. ¡Y qué 10 años! Hagamos memoria de cada uno de los momentos inolvidables en los salones de toda la parroquia, cada sábado en la tarde con el calor de febrero o marzo, o bajo la lluvia del invierno… Porque después de todo, ¿cómo olvidar al propio Jaime vestido de bebé, a Marcelo Prieto cantando “Yo tenía un tic” o contando “El pan que habla”, a Carlos Barrantes mostrando sus “cualidades” en la dinámica del cavernícola, a Cristian García haciendo de ángel tonto en las Pastorelas, a María Teresa Hidalgo gritando “yo tengo una chanchaaa”, a Fernando Badilla haciendo la “Familia Sapo”, a Shirley Montes como chiquilla malcriada, Stephanie Chávez como Spice Girl o incluso a este servidor como Lucas narrando el Pentecostés?

Pero ya más seriamente, ¿cómo olvidar aquellos amaneceres en la casa de retiros de San Ramón, en los que el viento empujaba con fuerza a las nubes haciendo parecer aquello el juicio final? ¿Cómo no recordar nuestro primer retiro en San Ramón y las oraciones de Doña Martha de los sábados en la noche? Y ni qué decir de aquellos momentos de soledad en Alfa y Omega, con los atardeceres en los que podíamos ver el mar en medio de las montañas, o al oscurecer, cuando el Valle Central parecía una lluvia de estrellas. O aquella intimidad con Dios en la capilla de Grecia… o incluso aquél frío descomunal en Shekiná que nunca impidió tener un contacto con el Dios Vivo.

Las ventas de tamales de todas las navidades, las parejillas de novios (nacionales o internacionales…) que aquí se formaron y que aquí se casaron o terminaron, las pastorelas, las misas de 6 con sus atractivos signos y oraciones en la penumbra, los Vía Crucis en vivo, las breteadas en las ferias de San Gerardo, los conciertos del No a Halloween, las reuniones de todos los lunes por la noche (sí, con todo y sus pleitos…), los típicos paseos a Fraijanes, las preparaciones de las seis generaciones de confirmandos que salieron de esta Pastoral Juvenil … Pero lo que cuesta más olvidar, es la cara de cada uno de los muchachos cuando se encontraba frente a frente con el Señor, nuestra razón de servicio, o cuando nos agradecían el solo hecho de escucharlos.

Si estos recuerdos nos mueven el corazón, si todas estas remembranzas nos erizan la piel y nos llena el alma de alegría y nostalgia, significa que nuestro trabajo no fue en vano. Quiere decir que cada madrugada para llegar temprano a las convivencias, que cada minuto de planeamiento, que cada disputa y cansancio sirvieron para algo. Hemos sido peones de la obra del Señor durante estos 10 años, y de ninguna manera nos sentimos merecedores de halago alguno, porque sabemos que lo hecho ha sido para la gloria de Dios, nuestro Gran Coordinador, quien tiene en pie esta PJVR.

A los que aún están y a los que vienen, no me queda más que motivarlos, porque sin duda todavía en la parroquia hay demasiados jóvenes deseosos de que alguien les diga que Dios les ama, que está cerca suyo y que pueden contar con muchos otras personas que decidieron vivir su vida de una forma diferente. No dejemos nunca morir esta creación de Dios. Que el orgullo nunca nos ciegue, que la ira nunca nos domine, que la pereza nunca nos adormezca. Somos jóvenes de Cristo, una generación que quiso vivir su juventud diferente, que experimentó en carne propia su amor, su perdón y su misericordia. Además, como bien supo decir Shirley Montes en las primeras reuniones de los lunes del año 2000, frase que nunca olvidaré “la palabra fracaso la inventó algún fracasado” y ustedes de ninguna forma son fracasados.

Ánimo gente, son los primeros 10 años y aunque ya “los viejos” no estemos, me encuentro plenamente convencido que si Dios supo hacer su obra en nosotros, sus imperfectos ayudantes, Él sabrá completarla en ustedes, porque nada tuvimos nosotros, los pioneros de esta locura, que ustedes no tengan.

Finalmente, les recuerdo que esta Pastoral Juvenil no se podrá mantener en pie si nos separamos del Señor (Jn 15). La oración constante, la lectura de la Palabra, la participación en misa y por supuesto, la comunión frecuente son los cuatro elementos vitales del verdadero animador.

Con todo el amor del alma, a mi, a nuestra, a su Pastoral Juvenil, que tanto amo, que marcó mi juventud, que tantas alegrías me dio y por quien aún lejos sigo pendiente, pues de ella estoy enamorado.

Pablo Mora. Ex líder, ex animador y ex coordinador de la PJVR Agonía

viernes, 3 de julio de 2009

Crónica de un sueño hecho realidad

Me acuerdo muy bien. Era sábado, como a las 6:30 de la mañana y terminaba febrero del 2005. Me levanté con muchas energías y ganas porque sabía que a partir de ahí comenzaba un camino sin retorno. Así se lo hice saber a mi mamá en ese amanecer. Era mi primer día en la Alianza Francesa.


Hoy, más de cuatro años después, puedo decir que nada fue en vano. Cada levantada a esa misma hora en cada sábado de las semanas que vendrían durante los dos años posteriores, cada tarea hecha posiblemente con sueño y no poca pereza, cada examen enfrentado (desde los más simples hasta los más complicados). En fin, no pocos sacrificios académicos y también de tiempo con mis amigos y familia.


Siete años planeando esto. Hasta yo me asusto de mi locura. No es que yo sea el único loco que hace este tipo de cosas, ¡pero es que somos pocos! Los últimos 3 años, especialmente, ahorrando dinero para esta realidad que hoy vivo, deseando la posibilidad de comprarme un carro, una moto o un lote, viendo cómo muchos de mis amigos y compañeros establecían su vida con un matrimonio, una casa o en fin, un proyecto de vida ya concreto, mientras que yo me veía soñando en las nubes.


Quiero en este momento recordar especialmente el año pasado, el 2008. Sacrificios a granel, presiones laborales, académicas, personales y futuras. Hace un año por estas fechas, yo la verdad no creía que fuera posible salir de Costa Rica para vivir esta aventura, simplemente porque todo se vislumbraba en contra.


Hubo mucho sufrimiento, pero éste fue productivo. No fue el tipo de amargura que te hace perder la confianza en vos mismo, no, se trató de una angustia que te hace crecer, madurar y darte cuenta que si en la vida querés algo, tenés que luchar por eso, y que esa lucha cuesta lágrimas, muchas lágrimas, pero también cóleras, desánimos y atrasos. Con todo en contra, incluso Dios me prometió, también hace casi un año, lo que hoy vivo. Él me dijo en mi corazón, cuando ni yo mismo me lo creía “Pablo, SI, vas a ir a Francia, pero dejame a MI encargarme de todo. Yo se lo que hago”


Y luego, con la ayuda y la oración invaluable de mis grandes amigas, mis ocho ángeles de hábito gris, blanco, negro y rojo, se dio mi salida de Costa Rica. Francamente, cuando ya estaba en el avión yo mismo me cuestionaba si no se trataba todo esto de un capricho mío o de un exceso de poco raciocinio… los ahorros de tres años, fácilmente “perdidos” en 6 meses en la antigua Galia romana, mientras que en Costa Rica eso sería fácilmente traducible en una compra que me permitiera establecerme en mi vida, tal como lo dije antes. Cerré los ojos y dije “¡Dios, si me llevás, espero que sepás bien lo que hacés!”


Una vez en suelo europeo, seguí con mis dudas. El inicio no fue fácil. Costó un mundo relacionarme con la gente (los franceses de regiones frías, como Grenoble, tienen fama de no ser muy acogedores). Vivir el crudo invierno en una casa con dos señores mayores, de culturas diferentes, significó sin duda otro obstáculo: adaptarme, tener paciencia, pedirle a Dios para controlar mi carácter a pesar de algunos (pocos) comentarios un poco tontos que recibí. Sentir la frivolidad aún de gente de la misma Iglesia, aunque hay que ser justos y decir que encontré verdaderos ángeles que me ayudaron a sentirme menos solo y a darme ánimo para seguir adelante… y curiosamente estas almas las hallé dentro y fuera de la fe. Dios se mueve de formas bastantes singulares.


Tres veces el pasaporte perdido, una vez la tarjeta de débito (con un doloroso robo de 150 euros incluido), dos carreras para coger el bus después de una noche de salsa, otro susto por dejar sin calefacción la casa debido a un error involuntario, entre otras anécdotas, le pusieron “sazón” a la locura francesa.


Finalmente llegaron los dichosos concursos. “A lo que vinimos”, me dije. El primero fue “en casa”, en Grenoble, con un examen en el que difícilmente el francés promedio podría tener una calificación respetable, pues se trataba de preguntas netamente específicas, como el nombre del presidente del Partido Republicano en Estados Unidos, el creador del Pata-Pata o la explicación de un exoplaneta.


Al instante me dí cuenta que si todos los concursos para maestría eran así, mi fracaso estaba simplemente asegurado. Además, eran 20 cupos para 247 personas… ¡así imposible! Aún así, no desistí de la idea y en Marsella tuve una entrevista una semana después; esta vez la experiencia fue más positiva.


Finalmente, el último concurso: Estrasburgo, con dos auditorios llenos de gente (calculo que éramos unos 700 candidatos) y yo extranjero… y de nuevo, enfrentar preguntas duras sobre cultura general y conocimientos de actualidad francesa, que por contexto, no tenía. La esperanza estaba casi perdida cuando Dios me ilumina al final de la última prueba a preguntar si había la posibilidad de tener cupos para extranjeros específicamente. En un principio se me dice que no, luego se cambia la opinión y se me asegura que se me va a tomar en cuenta mi examen y mis documentos por aparte. “Algo es algo” me dije, con al menos una leve, muy leve esperanza.


Y luego, de la esperanza al esperar. Evidentemente Grenoble rechaza mi candidatura. Nada que me sorprenda, me hubiese extrañado que fuera al revés. Marsella, donde tenía más puestas las esperanzas debido a que la admisión era por medio de documentos, me dice que espere… hasta el día de hoy. ¿Y Estrasburgo? Estrasburgo me escribe 5 minutos después de la respuesta marsellesa para decirme que vaya, que quieren hablar conmigo “¿qué puedo perder?” pensé luego de la decepción de no ser inmediatamente elegido en la ciudad puerto más importante de Francia.


Después de mandar otros dos tomos de documentos a La Sorbona y a la Universidad Paris 8, me vine este martes 30 de junio a esta ciudad fronteriza con Alemania, honestamente con poca fe. Y el 1 de julio, día que pasará a mi historia personal como uno de los más importantes de mi vida, tuve dos entrevistas, cuando se suponía que era solo una. La conversación fue dura, con el director y la subdirectora de, la que entiendo, es una de las escuelas de periodismo más importantes de Francia.


Se me hicieron muchos cuestionamientos sobre mi redacción, mi estilo, mi proyecto de vida… ¡mi francés! Me prometen una respuesta antes de las 6 de la tarde. Salgo del edificio, tomo el tranvía y justo cuando entro, me llaman para que regrese a las 5p.m. porque quieren hablar conmigo de nuevo.


Solo Dios sabe cómo me sentía… y lo primero y único que se me ocurrió fue ir a la hermosa y gótica catedral de Estrasburgo, pero ya no a ver su arquitectura o su reloj astronómico… no. A arrodillarme frente al Santísimo a hacer una de las oraciones más honestas que he hecho. A decirle a Dios: “Señor, vos sabés bien todos los sacrificios que he hecho, sabés cómo he querido esto, conocés muy bien mis objetivos y deseos… pero yo ya me cansé de luchar contra vos. Si no querés que me quede aquí y querés que vuelva a Costa Rica, entonces mostrame el camino y decime qué deseás de mí. Pero si realmente querés que me quede, pues dame una señal en este momento, porque yo ya no puedo más. Así que ahí está mi corazón y sea cual sea tu decisión, yo la voy a amar y me voy a abandonar en tus manos". Y simplemente como dato curioso, vuelvo a ver a mi izquierda y ahí estaba, Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, patrona de los Redentoristas, congregación que formó mi fe.


4:30pm. Me voy por segunda vez a la Universidad Robert Schuman. En mi mente se pasaban un montón de cosas que me podrían decir, desde las más positivas como “hemos decidido admitirlo” hasta “lo lamentamos pero queríamos darle esta noticia en persona y no por teléfono… pero preferimos no aceptarlo en nuestra institución”. Al final, ni una ni la otra. La pregunta fue sobre mi dominio preferido en periodismo. Y fui honesto y dije que prensa escrita, que la televisión nunca ha sido lo mío, que la imagen nunca me ha gustado y que la radio… pues tampoco es la gran cosa. ¡Respuesta errónea!, me deja entrever el director de la carrera… “creemos que por sus características a usted le serviría más cursar la parte televisiva, pero no podemos obligarlo a hacer otra cosa que usted no quiere… En ese momento me dí cuenta que, o cambiaba el discurso y empezaba a valorar la televisión como una opción real para el master, o simplemente me quedaba afuera del negocio”.


Entonces, decidí volver sobre mis pasos y comenzar a hablar de mi débil formación en periodismo televisivo en la UCR, de la forma tan artificial, ligera y desagradable de hacer televisión en Costa Rica en los últimos años y de la necesidad de diversificar mis conocimientos mediáticos para aplicarlos a un mundo donde la Internet resulta cada vez más un medio polivalente y requerido. Argumentos a puro Espíritu Santo, sin duda alguna, porque se me ocurrieron al instante. Al final, despedida y promesa de respuesta antes de que abordara el tren de regreso a Grenoble, el pasado jueves 2 de julio a las 10:15 am.


Pero no hubo que esperar hasta hoy. Media hora después, otra llamada de la oficina de la Universidad. “Y ahora qué me querrán preguntar” me dije. Pero no, ya no eran más preguntas sobre mis capacidades o posibilidades. Me hicieron la pregunta más agradable de mis últimos años “queremos saber si usted está dispuesto a empezar nuestra formación de maestría en nuestra universidad…” Después de un simple “oui, merci!” no sabía qué hacer… si pegar gritos, si salir corriendo por la calle… 7 años concentrados en un solo momento, ¡no se si saben lo que es eso! Quería volverme loco, pero tenía que decirlo en español. A lo único que atiné fue a llamar a Sofía, mi ex compañera de carrera de la UCR que vive en París para contarle. Luego la obligatoria y aún más satisfactoria llamada desde mi celular a mi casa, para hablar con mi hermosa madre y resumirle la buena noticia en 53 segundos.


Y después locura, agradecimiento a Dios, fiesta y mensajitos de texto que iban y venían y un Pablo que veía a su alrededor la que posiblemente se convertirá en mi nueva ciudad por los próximos dos años a partir de setiembre… y todavía no se lo creía.


Pocas veces me pasa, pero me siento orgulloso de mí mismo. Nunca he sido una persona que se tire para arriba solito, no me gusta hacerlo y no me gusta las personas que lo hacen. Pero creo que esta vez, por una vez en la vida, merezco sentirme satisfecho de haber conseguido un proyecto del que muchos (incluso mi bella madre) dudaron, cosa que agradecí porque eso me retó a mí mismo para conseguir el objetivo. Igual vale el agradecimiento para mi querido papá, quien fue el primero que creyó en mí, nunca vaciló. Y recuerdos, y más recuerdos.


En fin, toda una experiencia, todo un reto, toda una aventura, todo un sueño… hecho realidad. Demasiados riesgos, demasiada inversión de tiempo y de dinero, demasiado en juego… y de un momento a otro simplemente todo fue realidad. Un 1° de julio para no olvidar.