lunes, 31 de octubre de 2016

Las lecciones de Saray

Me atormenta la idea de que una muchacha de tan corta edad y con tanta humildad, esfuerzo, sinceridad y valentía, desaparezca de este mundo en términos de segundos. Casi diría que no es justo.

Saray fue una de esas muchas personas que todos conocemos de las que, aunque no llegamos a tener una comunicación muy profunda o un conocimiento claro de ellas, sí sabemos que son buenas y que pasan por la vida queriendo hacer el bien. Esa era Saray y así resultó poder ser definida no solo por mí, sino también por sus excompañeros del Seminario de comunicación para otras carreras, de la UCR, del cual fui profesor de marzo a julio. Una linda experiencia.

A Saray la recuerdo muy callada, pero no por eso desinteresada o poco participativa. Le gustaba poner atención y en sus trabajos había un evidente esfuerzo por hacer las cosas bien. No fue una de las que llegaba a calentar el campo y solo preguntaba si tenía una interrogante retadora para su “profe”, como ella me decía. Eso sí, no era tacaña para dar su sonrisa dulce y mirada tierna. Realmente, como ustedes pueden ver, dejó huella en mi memoria y en la de los otros estudiantes.

Cuando Nicole, otra de mis exalumnas, me mandó un mensaje para decirme que era Saray quien había fallecido el pasado miércoles en la noche, simplemente no lo quise creer. Quería aferrarme a la idea de que había sido una estudiante de medicina, como varios medios lo informaron (mal, para variar). Al final, la rectificación en un par de sitios web me terminó de echar un balde de agua fría. Era ella, la misma sonrisa, los mismos ojos…

Ya de por sí era horrible la sensación de saber que una estudiante de la UCR había fallecido en la acera de ese semáforo, que tantas veces usamos todos los que hemos estudiado y trabajado en la U para pasar al otro lado de la carretera de circunvalación frente a Derecho. Pero el saber que se trataba de una persona que inspiraba cariño y sencillez, que la había visto el semestre pasado todos los martes en la tarde, durante tres horas, me golpeó al punto de que aún hoy domingo 30 de octubre, al escribir estas líneas, no salgo del dolor y del estupor. Saray ya no está con nosotros. Se fue al cielo a vivir con ese Dios que ella, desde sus tiendas, adoraba y servía.

Y uno se pregunta, muy humanamente, "¿por qué?" Misma pregunta que se hacen familiares y amigos de tantos costarricenses que mueren al año víctimas de un asesinato o de un accidente de tránsito. Y obviamente, los que creemos, levantamos la vista a Dios y hasta lo queremos responsabilizar a veces de lo ocurrido… como si Dios estuviera jugando desde arriba con nosotros como marionetas. La verdad es que Él no quiere que estas cosas pasen, estoy seguro, pero parte de la libertad que nos dio involucra acabar con su creación o ser acabados por ella. Y eso incluye, también, morir o matar.

Saray formó parte del Programa de Voluntariado de la UCR
La ida de Saray no se puede quedar para nosotros (especialmente para quienes la conocimos) como un triste acontecimiento que tendremos que sobrellevar y que finalmente olvidaremos cuando el tiempo pase - cosa que será imposible porque la recordaré siempre que maneje o camine por esa acera -. Su partida, tan amarga como abrupta, me deja muchas lecciones, más y mejores de las que, posiblemente, pude enseñarle yo como su profesor.

La primera y más evidente: conducir con precaución. Manejar con el tiempo se vuelve casi un asunto instintivo y hasta automático. Y aunque nunca he cometido una irresponsabilidad tan grande como la del tipo que chocó y luego cayó con su carro encima de Saray y su amigo, no voy a jugar de santo inmaculado; y sí, en algún momento he acelerado para alcanzar el semáforo antes de que se ponga en rojo. En general, si la circunstancia me duele, debo hacer todo lo posible por no ocasionarle un sufrimiento similar a nadie (lo cual incluye también no ser yo la víctima producto de una imprudencia propia).

La segunda, y tal vez la más importante: nadie tiene su vida asegurada. No sabemos cuándo nos van a venir a buscar. La muerte es parte de la vida y puede darse en cualquier momento. Como dato curioso, Saray me contactó por Whatsapp hace 15 días para saber detalles del proceso de contratación en la U. Me alegró mucho saber que ya estaba con la tesis y que vivía de nuevo en Limón. Y, de pronto, su vida en este mundo se apagó. Eso lleva a que uno mismo se cuestione: ¿Si muriera mañana, habré vivido como yo quise? ¿Habré hecho el bien que quería? ¿Habré amado como mucha gente lo mereció? ¿Habré disfrutado de la vida? ¿Habré dado demasiada importancia a cosas realmente superfluas? No me cabe duda de que dedicamos demasiado tiempo en nuestra vida a temas que, la verdad, son totalmente prescindibles. Se nos va la existencia pensando en tener, en usar, en gastar, en invertir… pero qué poco usamos para vivir. La maldita posmodernidad y el afán del éxito individual que nos hace sentir dioses son los responsables.

Saray también me enseñó a que lo bueno nuestro es lo que se queda con la gente. Y en este sentido, su humildad, sencillez, carisma, simpatía y esfuerzo es lo que yo guardo de ella. Como dije al principio, si hubiera sido otro tipo de estudiante, uno posiblemente se vea golpeado por la noticia, pero hasta ahí… No obstante, una persona como ella, con ese tipo de chispa y de actitud, definitivamente logra impactar la vida de uno, aunque sea de una forma muy básica.

Y, en la fe, Saray me dejó la lección de que debemos estar preparados para cuando nos llamen al encuentro definitivo con Cristo. Aunque no compartiéramos la misma religión (yo católico, ella evangélica), era evidente su pasión por Dios. Dejó de hacer en una ocasión un trabajo por una actividad religiosa. Muchos universitarios verían esto como una imprudencia o incluso vagabundería. Yo creo que ella sabía perfectamente dónde estaba su tesoro. Eso me reconforta bastante para imaginar que Saray no solo no dejó de existir, sino que está con quien le daba sentido a su existencia.

Así que, ya ven, Saray y su trágica muerte, con poquito me enseñaron mucho. Queda en mí y también en usted ver qué echa para su saco.

Descansá en paz, mi estimada. Nos volveremos a ver, algún día… o al menos eso espero yo. Con todo el corazón y el dolor de tu partida, tu “profe”. 

Mucha fuerza a sus familiares y amigos, que si yo lo he sufrido, no imagino cuánto más ellos que realmente la conocieron y la amaron.


viernes, 15 de abril de 2016

Spotlight: el grito desesperado de los inocentes

Acabo de ver Spotlight y durante toda la película resonó en mi cabeza esta cita bíblica:


“Después dijo a sus discípulos: «Es inevitable que haya escándalos, pero ¡ay de aquel que los ocasiona! Más le valdría que le ataran al cuello una piedra de moler y lo precipitaran al mar, antes que escandalizar a uno de estos pequeños”. Lucas 17,1-2

Es como si Jesús mismo, con una frase a todas luces hiperbólica pero enfatizando el asco que tales escándalos le producirían, nos hubiera advertido de todo esto 2 mil años atrás. El Maestro sabía perfectamente de la debilidad humana, de la corrupción y del poder del pecado… y por eso mismo hizo esta advertencia, justamente dirigida a aquellos que “escandalicen” (ni siquiera hace falta mencionar la palabra “abusen”) a estos pequeños. Basta con "provocar un sobresalto" para que la advertencia quede en firme.

Soy católico practicante. Soy periodista, también practicante. Soy un amante a profundidad del periodismo de investigación. Alguna vez lo practiqué y la adrenalina que se siente cuando uno tiene un caso donde se vincula a alguien con algo puede ser mayor a la de cualquier montaña rusa. Por eso en Spotlight me sentí identificado, golpeado y sumergido por todo lado.

Como católico tengo que dar gracias a Dios de que una película así viera la luz, porque es la primera vez que la versión de los abusados llega a mis manos. Hasta ahora solo había escuchado de las acusaciones contra curas y obispos que habían ocultado grandes escándalos, pero nunca, jamás, oí la versión de alguien que sufriera uno de esos abusos.

Claro que duele. Duele que, como ha dicho el papa Francisco en múltiples ocasiones, aquellos que fueron asignados por Dios para ser cuidados, hayan sido violentados, subyugados, aprovechándose de una situación de poder para ser marcados para toda la vida.

Hay una frase en la película del tipo que se encarga de reunir a las familias de los "sobrevivientes" (las personas abusadas) que me pareció avasalladora. Dice así:

"Es importante saber que cuando un sacerdote te abusa, el abuso no es solo físico, es también espiritual. Te está robando la fe".

Eso duele aún más. No es solo el despojo a la dignidad por parte de aquellos pastores (lobos con piel de oveja), sino también que este pecado, este crimen maloliente, sea capaz de alejar a estas víctimas del amor de Dios, de la confianza en la Iglesia, incluso de una vida espiritual que da sentido y trascendencia a la vida.

Por eso es que no se puede concebir que haya gente dentro de la Iglesia (y no hablo solo del clero) que proteja y esconda abusos sexuales, menos aún si se trata de menores. La película deja claro que el perfil de las principales víctimas se constituía por niños provenientes de familias de escasos recursos de Boston. Los más débiles, los más vulnerables, los que tenían menos voz fueron los más perjudicados. Todo ello no es solo anticatólico, sino también anticristiano y principalmente antihumano.

No existe excusa de “pobrecito” o del “qué dirán” o de “la imagen de la Iglesia” que justifique semejante atrocidad. ¿Que no solo entre los curas hay pederastia? Cierto. Pero ese argumento no nos sirve para eximir la responsabilidad de los presbíteros, que deben ser los primeros en dar el ejemplo del camino del amor según Dios. Menos aún si había todo un sistema para ocultar a los responsables y que solo servía para que sus abusos continuaran en otros sitios. De espanto.

Foto del verdadero cardenal Law. Un tipo que debería 
estar tras las rejas.
La Iglesia denuncia el aborto y tiene mil razones para hacerlo. Pero la vida hay que protegerla no solo dentro del vientre de la madre, sino también afuera. Y este tipo de abusos, horribles, son capaces de acabar con la vida espiritual, material y hasta física de sus víctimas. Seríamos hipócritas, con un doble discurso del tamaño de la Basílica de San Pedro, si nos quedáramos callados ante tanta abominación.

Esto me da pie para otra reflexión que me venía a la mente y en la que Spotlight hace hincapié a cada rato: ¿y el resto de la gente? ¿Qué? ¿Nadie vio o supo nada? Me conforta que en la película el obispo auxiliar de Boston tuvo las agallas para denunciar el tema… pero parece que se quedó solo. ¿Y el resto? ¿Y la feligresía? ¿Y esa práctica horrible de las familias de las víctimas de vender su silencio, como si el abuso sexual pudiera convertirse en mercancía? (Aunque no los juzgo del todo, habría que estar en sus zapatos para sentir la presión ejercida desde la jerarquía). El propio Boston Globe fue cómplice al no dar seguimiento a este caso en 1993 y el filme así lo evidencia. Silencio por doquier.

Desgraciadamente, durante años, este modus operandi se mantuvo para proteger a pedófilos que nada tienen que ver con el mensaje del Evangelio y a la “buena imagen” de la Iglesia, sin saber o sin querer saber que ese silencio se transformaría en una bomba de tiempo. ¿Verdad que se le revuelve a uno la panza imaginándose si estas cosas sucedían con la misma o mayor frecuencia antes, a saber cuánto tiempo atrás?

Ahora, en esto cuidado, porque todos podríamos tener techo de vidrio: ¿somos capaces de denunciar un hecho similar a este si está en nuestro entorno, incluso cuando toque familiares, amigos o personas a las que les tenemos cariño o respeto? ¿Es usted de los que llama a la policía si escucha de agresiones en una familia, de los que denuncia la venta ilegal de drogas, de los que se aparta e informa si existe alguna anomalía ética en su lugar de trabajo? En otras palabras ¿promueve usted la honestidad, la transparencia y la búsqueda de la verdad? Si en alguna de las preguntas anteriores respondió “mmmmnnnoooo…” revísese antes de criticar, pues la hipocresía que señala con el índice podría devolvérsele con tres dedos hacia usted.

La película da datos que podrían ser alarmantes: 6% de curas de Boston abusando de niños. Casi 250 acusados en total. Eso podría servir para generalizar y decir que “en todos lados es lo mismo”. La verdad no me atrevería a hacer semejante afirmación, máxime cuando yo tengo muchos amigos sacerdotes, he estado a solas con ellos y lo más que he compartido son bromas y momentos espirituales. Jamás he recibido de nadie proposición alguna que se pudiera considerar como “indecorosa” o invitando a algún acto sexual. Gracias a Dios no ha sido así. No puedo imaginar el golpe que hubiera significado para mi fe algo similar. Los curas buenos son la gran mayoría. 

Esta situación me duele principalmente por ellos. Porque son gente de bien, muchos sin mayor lujo ni vida muy confortable. Algunos viven una soledad terrible, pero se trata de gente que le ha creído a Dios, que se han entregado a Él y que se exponen a críticas, señalamientos y chotas que hieren su propio ser y existencia… y aún así no renuncian a hacer el bien y a guiar al pueblo, misión para la que han sido llamados. Ellos no merecen ser generalizados, así como un musulmán no merece ser tratado como terrorista solo por la culpa de unos cuantos idiotas que ponen bombas en nombre de un dios que ellos ni conocen.

Escena de la película
Como periodista, Spotlight también me aportó. Me recordó que, sea donde sea que me encuentre, si tengo una información entre manos que debe ser conocida, esta debe llegar al público aunque hiera personas o instituciones por las que tengo simpatía. En un periodista no cabe la idea de “mejor no publico porque puede ser problemático para fulanito o tal grupo”. Se publica porque es de interés público y sabiendo que, detrás de esta publicación, se viene un bien para la colectividad. Al final, el periodismo debe ser entendido como un servicio social, contra viento y marea, por más que haya empresas dedicadas a hacer negocios oscuros con sus líneas editoriales, filtrando lo que es conveniente publicar y lo que no (cualquier parecido con la realidad nacional es totalmente a propósito).

Muchas otras cosas más podría decir de la enseñanza que me ha dejado la película ganadora del Oscar de este año. A los católicos, recordar que la Iglesia es de naturaleza pecadora, sin idolatrar ni poner personas en niveles que no les corresponde. No obstante, cuando estas faltas sobrepasan la barrera de lo legal, se convierten en delitos que deben ser juzgados en los tribunales competentes. Que los curas no son ángeles ni extraterrestres, son gente sujeta a equivocarse y a cometer barbaridades como cualquier otro ser humano (aunque claro, uno quisiera que estas cosas jamás pasaran con elegidos por Cristo para consagrar su vida), por lo que es hora de bajarlos del pedestal y ponerlos en el piso como lo que son, hombres con defectos y virtudes, pecadores como yo. Y orar por ellos, pero en ningún caso alcahuetearlos.

Actores y director de Spotlight tras recibir el Oscar.
A los colegas periodistas les diría que es necesario siempre ir hasta el fondo con la verdad y jamás soltarla, por más presiones que tengamos alrededor. Todo periodista debería ser siempre receloso de los hechos y sus pruebas, como dije antes, por más que afecten nuestros propios intereses o preferencias. Uno que haga lo contrario es tan culpable como lo fue la lacra de Law.

Desde Benedicto XVI, quien tomó la decisión de levantarle el fuero a muchos curas, la Iglesia ha venido permitiendo que cientos de ellos sean juzgados y entregados a las autoridades, como corresponde. Con Francisco esa búsqueda se ha endurecido aún más, aunque, siendo sinceros, todavía no somos lo drásticos que deberíamos con este tema y queda mucho trabajo por hacer para que esto no se repita jamàs.

Bien decía San Pablo que “Dios permite todo para el bien de los que le aman” (Romanos 8,28) y sin duda que, si estos casos se ventilaron y fueron puestos en evidencia, así como la actitud pasiva por parte de buena parte del clero, es para que estas porquerías no ocurran nuevamente. El manejo institucional después de cada uno de estos casos no puede seguir siendo el mismo. Algo debió cambiar en nuestras mentes y corazones. La alcahuetería hay que pararla, desde ayer. Para mañana será tarde.

Y como católico, pido a Dios para que estas víctimas encuentren el consuelo que necesiten y para que los culpables sean severamente castigados… con una piedra de moler y que se precipiten al mar… o mejor dicho, con su equivalente jurídico de nuestros días.

¿Quiere ver la película? Haga clic aquí. Disfrútela. A todos nos hace bien verla.

sábado, 30 de enero de 2016

Ser yo mismo para ser feliz y hacer felices a los demás

Hoy me levanté medio reflexivo y empecé a tuitear ideas medio existenciales que siento, valdría la pena compartir por aquí. Ahí les dejo...

- Estoy convencido: la superficialidad y relatividad de nuestros tiempos esta matando, en general, la profundidad en nosotros. #‎solopensando

- Tanta apariencia, tanto preocuparse por el "parecer" y no por el "ser" hace que se nos vaya la vida siendo quienes no somos.

- El problema es que la sociedad de consumo postmoderna no quiere que pensemos e interioricemos. Los espacios de silencio están en extinción.

- Todo está hecho para ser consumido rápidamente, sin preguntas, y desecharse de la misma manera. Nos está jodiendo el entorno y a lo interno.

- Somos hijos de una cultura que busca la felicidad en el objeto y la imagen, en lo que se diga de nosotros. Somos esclavos de nuestro tiempo.

- ...así nunca seremos felices con lo que tenemos. Siempre querremos más sin saber por qué...

- El gran problema es que nuestro ritmo de vida no hará que seamos nunca genuinamente felices. La felicidad no puede provenir de lo externo.

- La felicidad debe provenir de lo interno, de respondernos preguntas básicas en nuestra vida. El problema es que no tenemos tiempo para hacérnoslas.

- Solo cuando entendamos que es desde nosotros mismos que nace el verdadero ser, lo podremos proyectar a los demás y seremos y haremos gente feliz

- Y es ahí cuando el mandamiento del pensamiento cristiano cobra sentido: ama a tu prójimo como a tí mismo.(1/2)

- No se puede amar al otro si ni me amo primero. La condición de empezar por mí mismo es básica para poder entregar mi felicidad a los demás. (2/2)

- Es curioso cómo amor y felicidad son conceptos que van de la mano. Porque aún en momentos difíciles, el amor endulza la tristeza.

- En resumen, respetando religiones e ideologías, tratemos de ser más felices con lo que somos y dejemos de preocuparnos por lo que aparentamos.

sábado, 2 de enero de 2016

2015: para poner todo en orden…

Último atardecer del 2015 desde mi balcón.
1° de enero. Luego de una nochevieja en familia, empecé el año de fiesta toda la madrugada, lo que me dio la oportunidad de ver más tarde un paisaje que no había visto hasta ahora: el pacífico amanecer en Alajuela del primer día del año. Espero que sea una especie de premonición: una luz rosada pastel despuntó por entre nuestras montañas e iluminó la ciudad que me vio nacer, y que con todos sus defectos, tanto quiero.

Estamos en el 2016 y es una buena noticia, no tanto porque el 2015 ya haya terminado (a decir verdad fue un buen año para mí, pese a sus momentos amargos) sino también porque para este año tengo proyectos ambiciosos que ya les contaré.

Hay que empezar diciendo que el resumen de esta vez, tradición que ya llega a su décimo año, será mucho MUCHO más corto que el del año pasado… no podía ser de otra manera ante un 2015 que se caracterizó por la estabilidad, por ser un “año hospital” en el sentido de que me ayudó a cerrar algunas heridas traídas desde el 2014 y otras propias de los últimos doce meses.

Yo, mi mamá y mi papá en un paseito este año.
Empecemos por lo amargo: como si se tratara de una herencia del 2014, enero, febrero y marzo trajeron noticias duras al seno de mi familia: mi papá casi se nos va debido a un problema en el corazón que fue atendido justo a tiempo por los doctores del Hospital de Alajuela y con un cateterismo en el Hospital México. La Caja nos demostró que cuando quiere, puede, y que su personal tiene un servicio y humanismo que equivale o supera al de cualquier centro médico privado.

El propio día en que recibí la noticia de que mi papá estaba mal por parte de mi hermana, ella misma me vuelve a llamar un par de horas después para decirme que estaba embarazada. Fue una gran alegría porque era su anhelo. No obstante, y tras un sueño que tuve con mi abuela en el que me aseguraba que ella tendría a su nuevo bisnieto en el corazón, el pequeño no sobrevivió a los primeros meses de gestación y dejó a toda mi familia nuclear en un duelo y un sinsabor que, a Dios gracias, no duró mucho tiempo. Tan solo como un mes después, otra vez ella nos da una nueva: estaba nuevamente embarazada. Su proceso, eso sí, fue cansado y enfrentó (y enfrenta) miles de dificultades, pero ahora tenemos en la familia desde el 9 de diciembre a Mateo, mi nuevo sobrino que me hace ya tío "a la dos". Esta fue, sin duda alguna, la bendición más grande del año que viene de irse.

Grupo de compañeros de la UCR en Limón.
En lo laboral, solo les puedo decir que estoy más que feliz. Como ya había expresado en otra oportunidad, no es para nada lo mismo trabajar para una empresa cuya máxima retribución es la de recibir el salario a final de mes, que la de darse a una institución que no solo aporta desarrollo al país, sino que también forma parte de tu vida y por la que sentís un cariño realmente especial, que además te aporta un ambiente de trabajo lleno de alegría y compañerismo, además de un entorno con árboles, flores, juventud, energía y espacios de diversión y ocio. ¿En serio puedo pedir más? Muy orgullosamente les digo: #soyUCR, siempre lo he sido, pero desde que estoy en la Rectoría, la quiero mucho más.

En términos generales, mi vida va bien, pese al desagravio de gente que consideré cercana y que al final falló. Supongo que todos fallamos, pero bueno… nada que no sea remediable. Cada vez entiendo más esa frase bíblica de “quien ha encontrado un amigo, ha encontrado un tesoro”. Realmente no es fácil encontrar uno de verdad y de ahí que cuando tengamos uno debemos saberlo valorar. En ese sentido, el 2015 fue un año de reencuentros con viejos conocidos que me han aligerado la carga y otros nuevos a quien ya los considero como confidentes cercanos. En lo demás, que Dios sea el que guíe y yo lo siga. No tengo por qué apurarme. La vida lleva su curso y el tiempo no me asusta. Que todo sea como Dios lo tenga a bien, que ya me ha demostrado de sobra que cuando Él está al frente, las cosas van mejor.

Fenómeno del sol en la beatificación
Algo más antes de pasar a lo nacional e internacional: este año fue muy “centroamericano”. En mayo cumplí un sueño, un anhelo, un deseo de fe que tenía desde hace mucho tiempo: ¡ver a Monseñor Romero finalmente beato! El propio día en que se oficializó la fecha de beatificación compré el tiquete de avión y saqué vacaciones para el viernes antes de la ceremonia. Mi fallo del 2015 en el blog fue no haber escrito un post sobre este momento, pero supongo que lo reservaré para la esperada (pronta) canonización. Quedemos claros: aunque Monseñor Romero ya es santo hace rato para el pueblo, que al final de cuentas es el que decide qué pasa y qué no en la Iglesia, el hecho de que haya sido el propio papa Francisco quien lo oficializara le dio un impulso y un significado tremendo. Esa mañana del sábado 23 de mayo en San Salvador, con un calor tremendo provocado por el sol con un áurea a su alrededor, la fe de un pueblo que sigue sufriendo la violencia, la pobreza y la exclusión se hizo presente y le pidió a su santo mártir intercesión ante el Señor para que la realidad cambie. Además fue un día de reconciliación nacional, un momento para que la derecha y la izquierda, tan divididas como en pocos países de América Latina, tuvieran un encuentro y reconocieran el verbo de ese hombre que luchó por los derechos humanos de su pueblo, su bienestar y un futuro mejor para las mayorías. Un grande.

Yo en una de las pirámides más grandes de Tikal.
Luego llegó setiembre y no lo pensé dos veces para ir a Guatemala ida y vuelta por 168 dólares en avión. Una ganga.. Tenía una seria deuda con ese país, era el único que no conocía de América Central (bueno, excluyendo Belice) y si hubiera sabido de lo que me perdía, definitivamente hubiera ido antes. Gracias a la hospitalidad de Anita y Wicho, estuve en las impresionantes ruinas mayas de Tikal, admirando sus pirámides. Recorrí las históricas calles de la Antigua, Capitanía General de Guatemala en la colonia, el propio 14 de setiembre. Este es un sitio al que podría volver una y otra vez y espero hacerlo, ojalá este año, para ver su Semana Santa, tan legendaria como las sevillanas. Luego, un paseíto por la propia Ciudad de Guatemala, escenario de la revuelta que venía de echar democráticamente al cochino de Otto Pérez y su séquito. Finalmente un viaje a Panajachel, para ver el famoso Lago Atitlán que, por desgracia, estaba nublado. Pero bueno, otra excusa para volver a Guate, que sin temor a equivocarme, me resulta el país más interesante de la región… y eso que me falta mucho por ver: su cultura, su historia, su gastronomía, su pasado y su presente. Lástima la violencia, que aunque mucho menor que la salvadoreña y la hondureña, sigue siendo preocupante. La gran diferencia es que percibo un pueblo mucho más despierto, más pellizcado, más alerta que los otros dos. Eso me da una buena dosis de esperanza.

Entrada del Parque Nacional Cahuita
En octubre tengo que contar a Panamá aunque fuera solo para atravesar el Sixaola y hacer unas compras. Pero valga la oportunidad para decir que en el 2015 descubrí el Caribe costarricense con mi familia y amigos de la Rectoría. Limón es una provincia olvidada, cierto; hay una gran deuda con ella; cierto. Pero es un lugar que no ha sido afectado por el excesivo mercantilismo que hay en otras zonas del país y eso lo hace un lugar más auténtico y conservado en su tradición, aunque ese abandono también se traduzca en tráfico de drogas, pobreza y marginación. Todo el mundo está invitado a ir a Limón: sus carreteras están en excelente estado, su comida, deliciosa, sus precios módicos y su gente, como dice el dicho, lo mejor.

Paseo por las isletas del Lago de Nicaragua
Finalmente, en noviembre fui de paseo relámpago con alguna gente del trabajo a Nicaragua, el país que más he visitado en mi vida. Y aunque vi signos de mejora (pocos) en alguna de su infraestructura, lo cierto es que sigue siendo un lugar sumido en la pobreza y la falta de oportunidades, con un gobierno que definitivamente no colabora. Pero su gente continúa humilde y trabajadora, haciendo lo que puede para salir adelante pese a la adversidad, con parajes de ensueño y lugares hermosos para vacacionar. En resumen, nuestros pueblos centroamericanos están conformados por gente BUENA (lo pongo en mayúscula porque a veces las noticias nos hacen creer lo contrario), empunchada, con ánimos de un futuro mejor y víctima de la corrupción y de un sistema que basa su éxito en la ignorancia y la concentración de riqueza en pocas manos. El año que terminó fui salvadoreño con los salvadoreños, me enamoré de Guatemala, recordé los beneficios económicos de vivir en Panamá  y vi una Nicaragua mejor que la que recordaba en enero del 2005.

Ahora unas pocas palabras sobre el país y el mundo: aquí adentro parece que la cosa no mejora. El presidente y su equipo han cometido errores de bulto y no han sabido aprovechar oportunidades claras para reflejar el cambio que prometieron y que, pareciera, se les fue de las manos. La lentitud en la ejecución de proyectos y de voluntad política para discutir y aprobar iniciativas que a todas luces benefician a la población, solo para que “no se vea como logro de este gobierno”, tienen sumido en la esclerosis a Costa Rica. Este país ya dejó de soñar consigo mismo y tiene sus muy buenas justificaciones. Yo trato de hacer mi parte, pero tengo muy claro que mientras que los tomadores de decisiones no hagan su trabajo, mi esfuerzo y el de mucha gente no verá sus frutos. Lástima, porque tenemos la capacidad de salir adelante, pero nuestro egoísmo y deseo de trascender por nuestra cuenta, a costa del resto, no hará nunca que lleguemos al ansiado desarrollo y más bien provocará que nos alejemos de él.

Los criminales de Daesh (ISIS) en acción
En el mundo, el terrorismo de Daesh tiene contra las cuerdas a una gran cantidad de población olvidada y excluida, aprovechando los siglos de dominación y explotación de potencias extranjeras para retomar ese resentimiento y convertirlo en propaganda de atracción de yihadistas. Sigo pensando que a estos locos hay que pararlos, con balas si es necesario. Pero también considero que las grandes potencias tienen la obligación ética y moral de asumir su responsabilidad en la causa que llevó a que estos locos tuvieran protagonismo y arrastre: mientras las regiones empobrecidas del mundo no cuenten con condiciones dignas de vida, muchos Al Qaeda e ISIS seguirán apareciendo. Frente a esto, las luces tampoco se han extinguido y prueba de ello fueron los diferentes discursos que dio el papa Francisco en el 2015, principalmente el ofrecido en el Capitolio y las Naciones Unidas: ambos dignos de estudio y análisis por su contenido ético y práctico. El papa dijo en el seno de la primera potencia mundial unas cuantas verdades que a muchos no les gustó (prueba de eso fue que no aplaudieron mientras otros sí lo hacían) pero que como el Evangelio demanda, es necesario e indispensable decir para que esa conciencia humana no quede muda ante tanta injusticia y desparpajo. Preocupa el calentamiento global, el avance de la violencia del narcotráfico en Latinoamérica, las luchas tribales con decenas de muertos en África y el calor político al que se somete de cuando en cuando occidente y Rusia, como un guiño a la Guerra Fría que no trajo sino muerte, tensión y destrucción en pueblos inocentes.

Para este 2016 tengo pocos proyectos, pero muchas ganas de concretarlos: contar por fin con mi propio espacio de vida (llámese apartamento o casa) que me hagan convertir en dueño de mi vida y mi destino. También un par de ideas laborales que espero ejecutar, así como mi ansiada comunidad de adultos jóvenes, la cual tramito con complicidad del padre Álvaro Sáenz en Heredia y un grupo de amigos… esto hace rato me es necesario.

María Paula conociendo a Mateo. Ser tío es muy chiva
Que venga el 2016. Que siga siendo lindo ser tío de una bella enana de ya casi dos años y un recién nacido que me revelará las maravillas de jugar con un varoncito, poco a poco. Disfrutar a mis papás y sacarlos a pasear más aún de lo que lo hice en el 2015, ser de utilidad para mis hermanos, fortalecer mis vínculos familiares, sentirme aún más pleno en el trabajo y continuar la lucha por seguir unido a Dios. Y obvio, salud. Del resto no necesito más. Sí me queda claro, especialmente del susto vivido con mi papá, que la vida se va rápido, que debemos aprovechar a quienes tenemos al lado, para que no sea la muerte la que nos haga caer en cuenta de que lo esencial en la vida es invisible a los ojos del hombre, como dice “El Principito” (película que recomiendo): el amor, palabra que el mundo ha tachado de cursi y obsoleta, pero que nos confronta con lo básico de nuestra existencia, porque si de algo estoy seguro es que fuimos hechos para amar… y mientras no lo hagamos, seguiremos por la vida insatisfechos y vacíos. Es decir, miserables.

Aquí les dejo “Qué rápido”. Piezón de Martín Valverde que habla justamente de eso. Aprovechen su tiempo y el de la gente que los quiere. Nunca se sabe cuándo será muy tarde.


Feliz 2016.


martes, 22 de diciembre de 2015

Carta de Navidad para el futuro alcalde de Alajuela

Parque Central de Alajuela. Foto tomada por este servidor.

No sé quién será usted. No sé con qué intenciones reales va a asumir a partir del otro año las riendas del cantón. También sé que no es su única responsabilidad y que la comparte con los regidores y síndicos. Sé que el Concejo Municipal puede ayudar o joder… pero en todo caso, como si usted fuera Colacho, le dejo aquí una lista de cosas que me gustaría que usted impulsara desde su puesto y que me parece que a los alajuelenses nos urge.

1.         Que llegue el tren YA: va de primera y no por coincidencia. El actual alcalde dijo que ya iba a tener lista la infraestructura para recibir el tren (a pesar de que Incofer no ha podido, o querido, acelerar el paso para que llegue antes a Alajuela), pero lo cierto es que no veo ninguna estación de tren por ninguna parte… a menos que sea subterránea y nos quieran dar la sorpresa a todos. El tren URGE, lo sabemos todos los que nos comemos las presas de cada día a las 7 de la mañana y de cada tarde de vuelta a las 5.

2.         Que los buses externos tengan una parada que no haga más presas. Con la construcción del CityMall la intersección abajito de KFC es un infierno. Yo no me complico mucho y me desvío como yendo para el hospital y salgo por la Delta, pero por Dios, es un completo bochorno y compadezco a la gente que vive en el oeste de Alajuela. Gran parte de la razón son los buses de la “Estación del Norte”, que todos se detienen ahí y tienen que ir a dar la vuelta por Calle Ancha. Esos buses ya no deberían de entrar a Alajuela. Bastaría con que tengan su parada antes de calle ancha y hagan el giro en la Radial… como por el hospital sería buena idea.

3.         Esos huecos… a veces pasan MESES para que se arregle un cabrón hueco que tiene como 15 centímetros de profundidad, como uno que estaba de la esquina del Banco Popular 150 metros al sur, al lado izquierdo de la calle, u otro por el Güinero que era exagerado y ni qué decir de los que se han hecho para reparar tubería (supongo) como 100 metros al sur de La Tropicana (este todavía está medio ahí). Uno más (horrible) está en la esquina de la recién arreglada calle de donde uno viene de la Iglesia del Llano y gira para ir a Canoas… y así podría seguir con un post completo de los peores huecos que hay en Alajuela. Ya sé que este no es un tema solo del cantón, pero ya es hora de buscarle soluciones durables a este problema y dejar de estar poniendo parches que a los meses se vuelven huecos, otra vez, con todo lo que este pleonasmo indica.

4.         El “tendido eléctrico” -> subterráneo: ¿mucho pedir? La telaraña que se arma con el cablerío de cuanta carajada hay es otro defecto de todas nuestras ciudades, con excepción del casco central de San José (que si ya es fea, con ese cablerío encima se vería peor). Alajuela merece un mejor escenario paisajístico, y aunque haya que hacer una buena inversión, creo que ayudaría mucho a hacerla más atractiva a nuestros turistas quienes, con todo y todo, creo que nos visitan cada vez más. Ese es uno de mis sueños: ver las calles de Alajuela solo con postes de iluminación. Tal vez lo vea antes de que me muera.

5.         Los indigentes… algo tenemos que hacer con ellos. También comprendo que es un problema de difícil solución pero con el dicho de “mal de todos consuelo de tontos” no hacemos nada. Me duele verlos ahí en media calle como un despojo humano, en las mañanas en que voy a agarrar el bus… tal vez dándoles un albergue y comida básica podríamos mejorar más su vida y evitar que busquen alimento en los basureros públicos, con el consecuente desmadre y suciedad, por no mencionar los malos olores que esto provoca.

Palabra Alajuela en el Parque de Niños. Copia de Amsterdam.
Foto de este servidor.
6.         La luz pública… ¿no puede ser un poquito más fuerte? Hay zonas donde de noche da miedo pasar porque la luz de los bombillos (que por cierto están demasiado arriba) apenas llega abajo… y cuando hay dos postes por cuadra… “siás tonto”.

7.         El señalamiento de calles y avenidas está muy bien, pero ahora hay que dar el paso de enumerar, puerta por puerta, las casas y locales, para que la dirección sea algo así como “Número X, Calles XX y XX, Avenida X (o en su defecto el nombre de la calle o de la avenida). Crearíamos una revolución en nuestro arcaico sistema tico de direcciones…

8.         La dichosa estación de buses cantonales… ¿no era que iba a estar lista este año? Eso también urge porque la actual estación del Pacífico da asco y tristeza. Es un polvazal en época seca y un barrial en época lluviosa. Los usuarios merecen mejores condiciones.

9.         Un Teatro Municipal más abierto durante el año. A veces parece que ese sitio es un lujo caro y aunque se inauguró hace menos de 10 años ya tiene daños evidentes en su techo. Hay que cuidarlo pero también darle más uso, para que no se dañe por estar encerrado. Además sugiero ponerle el nombre que debe llevar ese lugar, por arte y por historia: “Teatro Municipal Carlos Luis Fallas”.

10.     Eliminar espacios de parqueo en Calle Ancha y en varias vías del centro. Es hora de que Calle Ancha deje de tener dos carriles de parqueo como suele pasar en varios tramos. Eso genera presas innecesarias. Si la gente quiere parquear, que use las calles y avenidas menos transitadas o los parqueos, que ahora por todo lado hay.

11.     Eliminar doble vía en calles fuera del casco central de la ciudad: en El Llano, mi barrio, es un caos transitar y sé que no es el único. La doble vía debe quedar para calles poco transitadas y alejadas del centro. Zonas como El Llano, especialmente cuando es hora pico o hay salida de partidos, son intransitables.


¿Será mucho pedir? Son 11 cosas que, de resolverse, le darían otra cara a la ciudad… ojalá que el próximo alcalde me escuche… y si hay alguno que se comprometa seriamente con ellas, desde ya, cuenta con mi voto.

lunes, 23 de noviembre de 2015

La fe y el sufrimiento: todo por amor

Uno de los grandes beneficios que tienen los debates sanos y respetuosos en Twitter es que gente que no piensa como uno lo obliga a replantearse argumentos, “afilarlos”, mejorarlos o admitir equivocaciones y adoptar nuevas posturas. Nada de lo anterior es negativo, al contrario, todo sirve para el crecimiento cuando, repito, el debate es constructivo.

Cristianos etíopes asesinados por miembros de ISIS.
Pues la semana anterior tuve una discusión así con varios tuiteros, principalmente con Leonardo Garnier, sobre el por qué la Iglesia “necesita” persecución para afianzar su fe, en el contexto de los atentados y los asesinatos contra cristianos en Medio Oriente y África. Admito que posiblemente no fui lo suficientemente claro en lo que quería decir, pero cuando uno le está respondiendo a cinco personas a la vez en 140 caracteres, además de preparar una cena con unos amigos, no es fácil hacerse entender.

Primero hay que aclarar que no me refiero a que la Iglesia tenga que andar automartirizándose para reafirmar su fe. Al contrario: es por la fidelidad a su fe que la Iglesia llega al martirio. Y es ahí cuando inicia el tema de la persecución. Para mí está clarísimo que el plan de Dios es muy diferente al del ser humano, y desde ahí, genera oposición y controversia. ¿Hasta dónde puede llegar este rechazo? Pues depende del contexto, la cultura y la educación de sus adversarios. Podría ser que acabe con simples diferencias, pasando a ataques ideológicos (desde los más sesudos hasta los más burdos), luego siguen las ofensas gratuitas y por último las agresiones físicas que pueden llevar a la muerte.

Representación de San Esteban, primer mártir.
El martirio, a lo largo de la historia de la cristiandad, ha sido (desde la fe) una especie de regalo para el creyente: es ofrendar su vida como consecuencia del amor y la fidelidad que el creyente tiene en Dios. La muerte del propio Jesús, martirio en cruz, es evidente fruto de ello: un mensaje revolucionario, contrario a las creencias y costumbres de la época que fue insoportable para la élite judía que dominaba en aquél tiempo. Resultado: condenación a muerte, creyendo que así acabarían con Él y su mensaje. Evidentemente, se equivocaron.

Así ha seguido sucediendo a lo largo de la historia. El ejemplo de Monseñor Óscar Arnulfo Romero, en el convulso El Salvador de finales de los años 70, es otro caso evidente de un mensaje incómodo que simplemente es rechazado, en este caso con presiones y balas, por quienes ostentan el poder. El amor, cuando enfatiza su arista de la justicia y el respeto, definitivamente resulta intolerable para quienes desean ostentar el poder e irrespetan los derechos de los demás. Por eso murió Monseñor.

Ahora bien, me decían que el sufrimiento no es necesario para mostrar amor… y creo que ahí fue cuando la discusión realmente se distanció. Perdón pero ¿es posible amar a alguien solo en los momentos felices? Es evidente que no. Por ahí se decía que no son necesarias las crisis o las persecuciones para fortalecer el amor… pero yo me pregunto: ¿acaso está la vida exenta de ambas? ¿Hay algún instante de nuestra existencia en que no nos enfrentemos a algún tema que nos hostigue y nos persiga? Claro, la diferencia está en cómo enfrentamos ese problema: si “hacemos” que no está ahí, lo subestimamos, o lo enfrentamos a sabiendas de que podemos herirnos mientras conseguimos superarlo.

La Iglesia, como ente humano y divino que es, no se ha visto nunca exenta de estas crisis. Siempre las ha tenido, las tiene y las tendrá. Su razón de ser es predicar y vivir el Evangelio, mismo que siempre causará divisiones porque, como dije anteriormente, el mensaje del amor suele no ser bien recibido. "No he venido a traer paz al mundo, sino división" ¿Se acuerdan? Un tal Jesús de Nazareth...

La Beata Teresa de Calcuta en su misión.
“Ama hasta que duela” decía la futura santa Teresa de Calcuta. Si no duele, el amor no llega al límite. Queda debiendo. Y el dolor… qué incomodo es para esta sociedad posmoderna, donde todo es placer, pasarla bien y vivir el momento (como si los momentos no tuvieran también su trago amargo). Está clarísimo que la filosofía del ser humano actual, en occidente al menos, consiste en menospreciar el dolor, la muerte, los malos ratos… porque “roban” armonía, una armonía creada de por sí por un consumismo idílico que nos llega a través de la ilusión de la publicidad y el marketing, haciéndonos creer que es consumiendo como seremos felices. Y hablar de esas palabras actualmente es despreciable, porque devuelve al ser humano a su realidad, porque le hace recordar que es mortal y que todo tiene su final y su límite… ¿y después? Mejor no pensar mucho y que siga la fiesta…

Quienes hemos tenido familiares que han fallecido tras enfermedades relativamente largas sabemos que ese amor llega el momento en que es probado. Que no es posible amar y abstraerse de esos momentos de dolor y sufrimiento y que, más bien, son esos los momentos donde el amor se fortalece, porque supera la prueba y se brinda sin egoísmos, como bien decía San Pablo en la recordada primera carta a los Corintios.

Imagen de La Pasión. Así de cruel tuvo que haber sido...
No, no se trata de asumir la vieja costumbre clerical de la autoflagelación como expiación de los pecados. Por dicha eso es tema superado. Pero sí que es bueno dejar claro que la Iglesia necesita persecución como resultado de su mensaje. Una Iglesia que no es perseguida, de alguna forma u otra, demuestra que, o no está cumpliendo su rol de anuncio y denuncia, o bien, que logró la conversión de su entorno (utopía), o peor aún, que está anunciando algo que la sociedad “quiere oír” y no discursos que contradigan esa falsa ilusión de “equilibrio”. Al poder, corrompido por el mal, nunca le va a gustar el mensaje de justicia, conversión y equidad. El bien y el mal son como el agua y el aceite y nunca, nunca, pueden estar combinados o “en escala de grises”. El bien es bien y el mal es mal. Como lo dijo en su momento el papa Juan Pablo II (filósofo por excelencia) “el bien no se contradice a sí mismo” y vivimos en un mundo en el que el mal se justifica para el "bienestar" de unos cuantos, mientras que a la moralidad se le tacha de desfasada, anticuada e insípida. Relativismo puro.

Claro, todo lo anterior que he expuesto partiendo del supuesto de que las persecuciones que enfrente la Iglesia son por apego al Evangelio y no por sus propios pecados o deslices. Publicaciones como las de Vatileaks, los desfalcos con el Banco Ambrosiano y el IOR, y tantos otros escándalos no se pueden catalogar (ni mucho menos) como persecución, sino como una oportunidad para dejar el pecado de lado (entendiendo por pecado todo aquello que nos aleja de la voluntad de Dios). Así lo han entendido Benedicto XVI y Francisco y, por ello, la primavera que hoy los católicos disfrutamos, aunque tengamos claros que falta mucho camino por recorrer en este aspecto.

Por lo tanto, una Iglesia que es perseguida por su fidelidad con el mensaje de Jesucristo puede sentirse satisfecha: ha hecho bien su trabajo. En cambio, una Iglesia que crea que cumple su misión al lado del caviar, privilegios, concesiones, prebendas, lujos, comodidad, pleitesías… esa no puede ser ni será la verdadera Iglesia de Jesucristo, el mismo que predicaba austeridad, solidaridad, justicia, misericordia, sencillez y amor para todos.

Cito una frase de la homilía de Monseñor Romero, del 25 de noviembre de 1977, que me parece, va a englobar la explicación que acabo de esbozar:

Instantes posteriores al martirio de Monseñor Romero.
“Hermanos, no nos debe de extrañar cuando se habla de Iglesia perseguida. Muchos se escandalizan y dicen que estamos exagerando, que no hay Iglesia perseguida. ¡Pero si es la nota histórica de la Iglesia! Siempre tiene que ser perseguida una doctrina que va contra las inmoralidades, que predica contra los abusos, que va siempre predicando el bien y atacando el mal. Es una doctrina puesta por Cristo para santificar los corazones para renovar las sociedades y, naturalmente, cuando en esa sociedad o en ese corazón, hay pecado, hay egoísmo, hay podredumbres, hay envidias, hay avaricias, pues el pecado salta, como la culebra cuando tratan de apelmazarla y persigue al que trata de perseguir el mal, el pecado. Por eso, cuando la Iglesia es perseguida, es señal de que está cumpliendo su misión”.

Y sin duda, para los que estamos en esto de la fe, el resultado de la persecución no es otro que el de su propia purificación y la proyección del Espíritu Santo a través del dolor y el sufrimiento. No me cabe duda que esos mártires que han muerto a manos de los bárbaros de los yijadistas del mal lamado "Estado Islámico" (que no es ni Estado y ofende al mundo islámico) han tenido su fe al nivel de los cristianos que eran devorados por los leones en el Circo Romano. Porque definitivamente, no hay amor más grande que el de dar la vida por un amigo… y en nuestro caso creyente, aún más cuando ese amigo es Jesucristo visto en el pobre, el discriminado, el sufriente, el abandonado, el descartado…

Y termino con otra frase de este beato salvadoreño que, sin duda, supo de los beneficios de la persecución hasta su martirio:


“La persecución es algo necesario en la Iglesia. ¿Saben por qué? Porque la verdad siempre es perseguida. Jesucristo dijo: ‘Si a mí me persiguieron, también os perseguirán a vosotros’ Y por eso, cuando un día le preguntaron al Papa León XIII, aquella inteligencia maravillosa de principios de nuestro siglo, cuáles son las notas que distinguen a la Iglesia Católica verdadera, el Papa dijo ya las cuatro conocidas: una santa, católica y apostólica. ‘Agreguemos otra –les dice el Papa-, perseguida’. No puede vivir la Iglesia que cumple con su deber sin ser perseguida”. Monseñor Romero, homilía del 29 de mayo de 1977.

Si al final de toda esta argumentación usted no está de acuerdo conmigo, tranquilo, no pasa nada. Tiene todo el derecho a diferir. Eso sí, le ruego que considere los argumentos, los valore... y hasta tal vez los valide. Puede ser que le ayude para mejorar los suyos... ¿quién quita un quite?

domingo, 25 de octubre de 2015

¡Estoy harto!

Y creo que en mayor o menor medida todos lo estamos. El país ya no da más y aunque uno quiera “hacerse el ruso”, la verdad es que tanto va el cántaro al agua que termina reventándose por todos lados. Las cosas aquí NO pueden seguir así. Tenemos como pueblo que detener el rumbo que llevamos, en el que cada quien lleva las aguas a sus molinos y el común se queda en sequía. 

Fuente: Wikipedia.org
Me había resistido a tocar el tema porque he estado desanimado ante las promesas de cambio que no terminaron de despegar con este gobierno que, pensé, sería eficaz en acelerar el proceso de recuperación del Estado. La verdad no lo ha logrado y tampoco se ve que se hayan hecho ingentes mejoras en temas básicos como seguridad, empleo, educación y salud. A don Luis Guillermo le ha hecho falta escuchar gente más allá de sus colaboradores cercanos pero menos allá de ciertos expresidentes de muy ingrata memoria, quienes provocaron la debacle actual de Costa Rica.

Lo dije (y no solo yo) un par de veces cuando el actual presidente quedó electo: Luis Guillermo no tiene derecho a hacer un mal gobierno. Cuenta con el apoyo de 1,3 millones de personas que confiamos en él, lo llevamos ahí para ver una forma diferente de hacer las cosas… y aunque sin los sonados casos de corrupción y mala administración de recursos públicos a los que nos tuvo acostumbrados el PLN entre el 2006 y el 2014, la pura verdad es que la esclerosis de la que padece el país para ejecutar decisiones (desde el Ejecutivo… la palabra lo dice) es insoportable.

Pero evidentemente la culpa completa (y ni siquiera la mayoritaria) no es del presidente y su equipo. Es solo la punta del iceberg de una serie de actores políticos y sociales que tienen a este país secuestrado y en vías de aumentar su desigualdad, individualidad y vulnerabilidad. Las nuevas generaciones sueñan ya no con un futuro promisorio como sociedad, sino con “salvarse quien pueda”, tener un negocio y salir avante con sus familias, a pesar de que esto no beneficie a la colectividad.

Fuente: wikipedia.org
Empecemos por la Asamblea Legislativa. El triunfo de lo que parece ser un partido de centroizquierda terminó por unir a la derecha, como bien lo dijo el exdirector del Estado de la Nación, Miguel Gutiérrez Saxe, en los Foros Institucionales que ha estado organizando la Universidad de Costa Rica en este mes. Eso ha provocado que la función de legislar, de uno y otro lado e incluso a lo interno del PAC, quede de lado. Aquí lo que ha prevalecido es el interés político de evitar que el PAC y sus aliados del FA se prolonguen en el poder y conseguir que la vieja política se restablezca en los puestos de control y determinación.

Es triste ver cómo diputados (y exdiputados, exministros…) del PLN, ML y protestantes se preocupan más por impedir al Ejecutivo cualquier avance en sus propuestas traídas de campaña que por ofrecer ideas que mejoren la situación fiscal y social de la nación, todo con el fin de hacer ver al gobierno como una “mala administración” para tener sus réditos el domingo 4 febrero del 2018. Y es así como la política electorera nuestro país se convierte en una máquina de recaudar votos, muy por encima del interés común, cuando aún falta mucho todavía para el inicio de la campaña próxima.

Fuente: entornointeligente.com
La ideología pasó de moda. En la mayoría de los casos, ya lo que realmente interesa no es si se es neoliberal, socialdemócrata, bolivariano o socialcristiano, cuyo fin sea la búsqueda de una Costa Rica más próspera y equitativa. Menos si lo que se busca es beneficiar solo a un grupo específico de la sociedad, ya sea religioso o de otras características. Aquí lo que realmente importa es el interés de quienes invierten en los partidos, de forma que la suma de dinero aportada se retribuya, mediante proyectos de ley o gestiones que se transforman en réditos de poder y riqueza, o bien de prestigio para un nombre que se quiere convertir en falso caudillo. De nuevo, las políticas públicas son lo de menos. Con el agravante de que la credibilidad en los partidos políticos va en depresión, y cómo no, con partidos políticos con condenas como el más reciente caso del Movimiento Libertario, que montó una mampara en campaña para cobrar dineros públicos. Bonita manera de ayudar con las finanzas públicas.

Ante este panorama meramente estatal, tenemos otros “jugadores adicionales”. En el carril derecho de la cancha se encuentran los grandes empresarios, aquellos que quieren un estado pequeño, para que no los esté jodiendo y controlando mucho. Ellos buscan acumular riquezas con grandes ventas a lo interno y externo del país, exportando a mercados que interesan (o deteniendo la entrada de productos extranjeros cuando no conviene). Es la gente que, si de ellos dependiera, los salarios mínimos serían todavía más mínimos para bajar costos de producción y tener mayores ganancias, así como pauperizar las condiciones laborales de sus empleados.

Dentro de este conglomerado tenemos a los medios de comunicación (muchos, la mayoría), los cuales sirven también a esos intereses porque, al final de cuentas, sus grandes ganancias provienen de la publicidad que estos grupos generan, por lo cual necesitan que el empresariado marche bien. Eso no estaría del todo mal si no fuera porque se olvidan del beneficio de la colectividad, a pesar de jugar de “paladines” de la justicia y de la “voz de la ciudadanía”. Muy grandes les quedan esos títulos cuando muchos de ellos tienen serias deudas con el fisco o son reacios a declarar impuestos como corresponde y ni hablar de la parcialidad en la agenda propia y el interés editorial, que en buena medida oculta información que es valiosa para que el costarricense “de a pie” se forje su propio criterio… todo eso sin mencionar también que algunos de ellos explotan a su personal, haciéndolos laborar hasta 12 horas diarias por un salario mínimo que en nada valora su esfuerzo. Lo peor de todo es que hay colegas periodistas felices de defender la injusticia proveniente de esta clase de demagogos que, un día sí y el siguiente también, quieren todo el queque para ellos y ni una tajada para el resto.

Fuente: socialismo-o-barbarie.org
Ahora bien, en el carril izquierdo tampoco hay perdón que quepa. Los sindicatos, que más bien podría llamárseles “cinicatos” (por cínicos) son la misma cosa pero al otro lado del espectro. Si por ellos fuera la función pública no debería tener ningún control, los empleados estatales deberían estar llenos de privilegios y lujos, las convenciones colectivas justificarían cualquier esfuerzo económico del Estado por sostenerlas, aunque eso signifique la quiebra del país… “porque así lo defiende la ley”. Es la gente que vive en el mundo de los ositos cariñosos, donde todo son risas, colores y no se puede permitir la más mínima dosis de realidad que venga a desequilibrar el estado idílico de bienestar personal. Esos tampoco piensan en el pueblo. Son gente agresiva, capaz de paralizar el país si sus caprichos no se cumplen, con huelgas, bloqueos o tortuguismos. Es la gente que ha denigrado las luchas sociales hasta el punto de robarle toda legitimidad a las que podrían estar justificadas. Es la gente que ha estropeado el legado de grandes pensadores como Manuel Mora o el propio José Merino. Vagabundos de escritorio y café que “les vale” lo que pasa fuera de su círculo, porque son incapaces de mover un dedo cuando realmente el país los requiere.

Estamos hartos de todos ellos. Hartos de que se apropien de nuestro presente y futuro. Hartos de la falta de conciencia social que solo empuja a la colectividad a una inercia que huele más a muerte que a avance. El pueblo quiere sentir que Costa Rica camina, pero que camina para delante, que podemos soñar con infraestructura de primer mundo, un transporte público que en lugar de ralentizar los viajes más bien los haga más rápidos y eficientes, de puertos y aeropuertos que permitan mayor ingreso y egreso de personas y productos, de calles que no den vergüenza mostrar al turista que nos visita por la cantidad exorbitante de huecos (desdichadamente, son las menos) y de la platina de cierto puente que llega a su sexto año sin que se vea un arreglo pronto… y más bien, el costo de su reparación total sube, premiando la mediocridad de quienes han tenido la solución a su alcance.

Fuente: entornointeligente.com
Costa Rica no puede darse el lujo de perder la lucha contra el narcotráfico y de ver que en nuestras calles las pandillas se matan entre sí como si esto fuera el salvaje oeste. Tampoco de que la desigualdad lleve a un aumento de la delincuencia y la criminalidad, todo en búsqueda de satisfacer su propia necesidad a costa del resto que sí se esfuerza en tener una vida digna. Este país no puede renunciar al sueño de que su población esté cubierta por un seguro social que brinde un servicio con calidad y eficiencia, sin tener que esperar al 2022 por una cirugía. Tampoco podemos acostumbrarnos a que la mitad de nuestra juventud no obtenga su bachillerato y abandone el colegio, condenándola a trabajos mal pagados y una vida sin progreso. Además, no es opción que nuestros agricultores, esos que aseguran nuestro alimento, queden desprotegidos, al igual que los micro, pequeños y medianos empresarios que “la pulsean” para sacar adelante el negocio que les da de comer a ellos y a sus familias. Y así podría seguir enumerando muchas otras apuestas que no podemos perder.

Fuente: tuqueopinas.com
Gente, el país se nos va de las manos. Y si lo dejamos a la conciencia de políticos, empresarios y sindicatos podemos irnos despidiendo del sueño de progreso que tan bien forjaron nuestros abuelos y tan mejor aún hemos desmantelado nosotros. Tenemos que tomar una decisión como organización civil y hacer un llamado a las bases de este pueblo para exigir acción a quienes corresponde tomar decisiones. No sea que algún día, un advenedizo llegue a presentarse como el mesías costarricense (ya lo hubo) y nos encontremos ante un caso de prolongación del poder sin detenimiento, como ya ha ocurrido en otros países de América Latina.

Estamos a tiempo pero hay que actuar ya. Ojalá que el gobierno convocara a un diálogo nacional (donde se podría prescindir de partidos políticos) a representantes de diferentes grupos sociales y que, desde abajo, naciera una propuesta que sea ejecutable.

Hay que hacerlo pronto. Materia gris en este país sobra. Voluntad de algunos pocos, pero que nos tienen maniatados, falta. Esto es para ayer.