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martes, 9 de octubre de 2007

Reflexiones madrugadoras

Ayer regresé del trabajo a las 5:30 p.m. y me quedé dormido. No quise que nadie en mi casa me molestara, por eso dejé la puerta con seguro... dormí y dormí, tal vez con la esperanza de que el sueño pudiera sanar el dolor que llevo dentro, pero evidentemente me equivoqué.

Me he levantado hace como una hora. Alisté las cosas para el trabajo, e intenté volver a conciliar el sueño. No pude. En mi cuarto, oscuro, solo pasaban pensamientos de lo que será mi país ahora que ya no somos autónomos y en las desgracias que sobrevendrán a Costa Rica en un futuro relativamente cercano. Así que decidí sentarme a escribir en mi blog, como una especie de terapia masoquista, sobre un tema que no puedo eludir.

Así es señores, nuestro país ya no es "nuestro". O al menos no del todo. Ahora tendremos que pedir permiso a los gringuitos para reformar nuestra constitución, y toda ley que se promulgue deberá ser permitida por el TLC que los del Sí aprobaron. Porque Costa Rica era una antes, y otra después.

Rogaremos a Dios para que ninguna empresa extranjera venga a modificarnos los códigos genéticos de alguna de nuestras plantas, porque de ser así, perderemos nuestro derecho a ellas. Y los campesinos, los pobres campesinos, serán los primeros "beneficiados" con el nuevo sistema: perderán sus parcelas y se convertirán en los nuevos empleados de las maquilas gringas, que tan ingratamente dejaron "sin brete" a los pobres estadounidenses. Oh ironías de la vida!

Nuestro país era diferente y lo pudo haber sido, pero desgraciadamente nuestro pueblo, de dura cérviz, no lo entendió. Nos olvidamos de la tradición que data ya prácticamente de dos siglos, no recordamos que ante cada decisión fundamental, hicimos las cosas a nuestra manera, y eso nos dio una de las mejores calidades de vida que hay en el continente americano. Pero es increíble lo que un ataque exacerbado de la prensa logra en 3 días... cambiar la historia, vender el país, y fomentar la violencia, porque estoy seguro que el pueblo (aún los que votaron por el TLC) se levantará cuando caiga en la cuenta del engaño del que fueron víctimas. El problema es que, para ese entonces, ya posiblemente los responsables, o no estén con vida, o se hayan ido a otros países, con sus millones ganados con tan jugoso negocio.

El tico, humilde y campesino, labriego sencillo, está en vías de extinción... charita!